🧵Voy a contar la forma exacta en la que George Soros ganó mil...

Todo comienza con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después del completo desastre que asoló a Europa, quedó claro para los estadistas de la época que una paz duradera sólo sería posible con una mayor cooperación e integración de los países europeos. De esa manera en 1950 se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y años después, en 1957, se firmaría el Tratado de Roma que dio lugar a la Comunidad Económica Europea, que es el antecedente directo de lo que hoy es la Unión Europea 🇪🇺
Luego, al poco tiempo, llegó el colapso del sistema de Bretton Woods en 1971, cuando el presidente Nixon anuló la conversión del dólar por Oro ante la fuerte crisis económica que atravesaba el país.
A nuestros amigos británicos como se demostraría mucho tiempo después con el Brexit, la idea de perder soberanía y soltar dinero, no era una cosa que les alegrara mucho.
Normalmente en una crisis el manual dicta bajar tipos de interés para estimular la demanda ¿verdad?
Sin embargo, el lado malo de actuar así es que debilitas tu propia moneda.
Especialmente nada más ingresar en dicho club!!
Y a su vez ha comenzado una recesión en Occidente donde a priori la receta que debería utilizarse es bajar los tipos de interés.
Pero el Reino Unido no puede bajar los tipos de interés por su compromiso adquirido.
Y encima de todo esto el Bundesbank, que es el banco central de referencia en Europa con respecto al cual giran las demás divisas, está preocupadísimo con la inflación que está repuntando fuertemente por culpa de la reunificación alemana que ha importado mano de obra barata.
Para Druckenmiller era una situación asimétrica. El Bundesbank JAMÁS iba a bajar tipos para salvar a los europeos arriesgando alta inflación en su propio país
Pues esa era la disyuntiva y los hedge funds leyeron muy bien y en tiempo real la historia: los británicos no tendrían aguante.
Los días 4, 5 y 6 de septiembre hubo una conferencia en Bath, donde los ministros d finanzas de Italia, Francia, España y Reino Unido presionaron con vehemencia para que Alemania bajara los tipo
Y por si fuera poco, señaló que tenía poca confianza en el mecanismo de tipo de cambios europeo. Vamos, que del calentón que traía (factor humano) le metió la estocada que faltaba a la libra.
A partir de ese momento se evaporó el último impedimento para que la libra entrara en barrena y es partir de ahí que la presión vendedora sobre la libra comenzó a incrementarse, con nuevas oleadas de ventas por parte de los hedge funds.
Acto seguido Druckenmiller incrementó su apuesta contra la libra, pero también contra la lira italiana y otras divisas.
Según sus cálculos, el Banco de Inglaterra solo tenía a lo sumo 50.000 millones para defender la libra. Una pequeña cantidad ya que solo el Soros Fund ya tenía apostados 10.000 millones contra la libra y había más hedge funds haciendo lo mismo.
Pero los hedge funds americanos, lejos de ver esto como un problema se sorprendieron de que tras este tipo de anuncio la libra no se apreciara más. Esta debilidad les hizo entender que podían apostar a lo grande contra la libra, ya que "si no sube con fuerzas con noticias positivas" es que el problema es muy grave.
Ese día Lamont se fue a la cama sabiendo que el día siguiente no iba a ser nada fácil.
Y ese coste se disparaba, si el hedge fund estaba apostando contra la libra de forma apalancada, es decir, usando más dinero del que tenía. Si un hedge fund que tiene un patrimonio de 1.000 millones decide vender libras por valor de 10.000 millones, manteniendo un apalancamiento efectivo del 1:10, eso significa que al final de un año tiene que abonar 1.200 millones de libras, lo cual es mucho más que su propio patrimonio. Simplemente, apostar a la baja en divisas no sólo tiene el coste de poder estar equivocados y tener que cerrar en pérdidas, sino además supone el pagar este interés. Si pasa el tiempo y no ocurre nada, las pérdidas se pueden comenzar a multiplicar.
Por eso las autoridades británicas confiaban en que una subida tan drástica de los tipos de interés ahuyentaría a los hedge funds bajistas y acabaría con la crisis, aunque fuera con el alto coste de mantener tipos muy elevados y haciendo sufrir a los ciudadanos británicos con esos precios del dinero tan caros.
Si te gustan los mercados financieros y la inversión, te puedes apuntar al Club Bursátil que dirijo. Durante 3 días apuntarse será gratis la primera semana hugoferrer.es/#/portal/signup
Hoy he hecho un hilo sobre el verdadero artífice de esta operación: Stanley Druckenmiller

No sólo el auténtico cerebro tras la ganancia de 1.000 millones contra el Banco de Inglaterra en 1992, sino también el hombre que ganó un 30% anual durante 30 años.
En mi hilo había una parte equivocada o poco precisa, no sobre los eventos mismos del Miércoles Negro o de como operaron contra la libra esterlina, sino de por qué en Alemania se produjo un brote inflacionario cuando se produjo la reunificación.
El amigo @Sefuelix ha tenido la amabilidad de dedicar su tiempo y experiencia para explicar esa parte de la historia, que reproduzco a continuación:
"Aprovecho este excelente hilo de Hugo sobre cómo y por qué se produjo el colapso de la conocida como “serpiente monetaria” o, técnicamente, Sistema Monetario Europeo para aportar algunos detalles, hacer una mínima corrección y contar algunas experiencias que viví durante aquellos turbulentos días y que ¡ojala! os permitan poder ver el cuadro completo desde diferentes ángulos.
La inflación en Alemania en los años posteriores a la reunificación tuvo su origen en la forma en la que es gestionó dicha reunificación. Alemania Occidental tenía unos 60 millones de habitantes y Alemania Oriental algo menos de 20. Si, en los años 80 preguntabas a cualquier alemán occidental sobre Alemania Oriental , te respondía que sólo había un país y que, en algún momento, los alemanes del Este, debían ser considerados ciudadanos exactamente iguales que los del Oeste.
Por eso, cuando se produjo el colapso de las economías comunistas, que es lo que realmente se esconde detrás del fenómeno conocido como “caída del muro de Berlín” en lugar de recurrir a la intervención de técnicos para planificar la mejor forma de integrar ambas economías , poblaciones y niveles de vida, se reconocieron inmediatamente a los alemanes orientales los mismos derechos que a los occidentales y se decidió que todos los marcos del Este, se convertirían en marcos al tipo de cambio 1:1 mientras que la lógica dictaba una conversión en algún punto en el intervalo de 2: 1 hasta 5:1). Probablemente, desde el punto de vista económico, la más correcta habría rondado 4:1.
Eso ocasionó lo que, en principio, parecía un gran problema económico. De repente entre 15 y 20 millones de personas habían multiplicado por 4 su riqueza, al mismo tiempo que habían adquirido acceso a un mercado de bienes que solo habían visto en sueños. El disparo de la inflación parecía inevitable. Con el tiempo, Schlessinger iba sorprendiendo a los mercados con niveles de inflación mucho más contenidos de lo que se esperaba.
Quizás el efecto esperado sobre los precios se mitigó porque en Alemania Oriental apenas tenían acumulación de ahorros y casi no disponían de bienes fácilmente convertibles en liquidez con la que comprar cosas. Su mejoría real se había producido en el salario. Ahora debían gastar buena parte de su salario en comprar bienes imprescindibles para vivir mucho más caros que antes. Para poder comprar, digamos, un coche, debían acumular ahorros durante varios meses. Al no ser tan grande como inicialmente se pensaba la cantidad de dinero que, de repente, se había creado en Alemania, la inflación nunca llegó a estar fuera de control y las subidas de precios iniciales fueron remitiendo. Nunca se produjo entrada de mano de obra barata. Más bien al contrario. Con la conversión 1 a 1, los trabajadores del Este habían encarecido muchísimo sus servicios , poniéndose al nivel de coste del trabajador occidental pero sin gozar de su preparación, herramientas y habilidades.
En aquel entonces, la fortaleza de un banco central se medía principalmente por la cantidad de reservas de divisas extranjeras, especialmente dólares estadounidenses, que tenía en su balance. El dólar era la moneda de reserva por excelencia, y los bancos centrales dependían de estas reservas para intervenir en los mercados de divisas, comprando su propia moneda cuando esta se depreciaba para mantenerla dentro de los límites del ERM. Un banco central se consideraba "en el borde" cuando sus reservas de divisas se agotaban, y se declaraba "quebrado" si sus reservas caían a niveles negativos o si ya no podía cumplir con sus compromisos de intervención. Esta vulnerabilidad era pública y transparente: los niveles de reservas se publicaban al cierre de cada día, lo que facilitaba a los especuladores como Soros prever cuándo un banco central colapsaría.
El 16 de septiembre de 1992, conocido como el "Miércoles Negro", fue el día culminante de esta crisis. George Soros, junto con otros especuladores y bancos, había acumulado enormes posiciones cortas (ventas en descubierto) contra la libra esterlina, la lira italiana y la peseta española, apostando a que estas monedas serían devaluadas o forzadas a salir del ERM.
El Banco de Inglaterra, el Banco de Italia y el Banco de España intentaron desesperadamente defender sus respectivas monedas comprándolas en los mercados de divisas y vendiendo dólares de sus reservas. Por ejemplo, el Banco de Inglaterra gastó miles de millones de libras en un esfuerzo por mantener la libra dentro de su banda del ERM, subiendo los tipos de interés drásticamente (llegando incluso a anunciar incrementos del 2% o más en un solo día, hasta alcanzar tasas del 15%). Sin embargo, estas medidas fueron insuficientes. Los especuladores, incluyendo a Soros, seguían vendiendo masivamente, creando una oferta excesiva de libras, liras y pesetas, lo que hacía que su valor cayera inexorablemente.
En el caso de España, la situación fue ligeramente diferente debido a los controles de capitales. La Ley de control de cambios vigente entonces , facultaba al gobierno a establecer, cuando lo estimase oportuno por las circunstancias económicas, restricciones a las circulación de divisas y a la salida de pesetas fuera del territorio nacional. Las pesetas que eran propiedad de no residentes eran conocidas como “pesetas convertibles” dado que, incluso en momentos de restricción cambiaria y máximo cierre de nuestra fronteras a la permeabilidad de capitales, podían cambiarse libremente por otra divisa, convirtiendo un patrimonio en pesetas en uno en libras, marcos, francos. etc. En 1992, como parte de las medidas de apoyo a la peseta y, a sabiendas de que estábamos camino de la integración en la UE y, por tanto, de la libre circulación de capitales, el gobierno impuso restricciones para dificultar las ventas en descubierto, cerrando la salida de pesetas del territorio nacional. Esta medida volvió a utilizarse 3 veces más, intentando evitar las devaluaciones sufridas desde 1992 a 1995, antes de la derogación , en 2003,de la Ley que permitía establecer límites a los movimientos cambiarios y de capitaleTodas estas restricciones únicamente consiguieron retrasar lo inevitable unos cuantos días.
Para que cualquier agente se pusiera corto en pesetas, apostando a un desplome de su valor que le hiciera ganar dinero, tan solo tenía que venderlas, a la par que compraba cualquier otra moneda, en el mercado de divisas. Esa era la parte fácil. El problema era que debía entregar esas pesetas que había vendido. Y debía conseguirlas para evitar caer en un incumplimiento grave de sus obligaciones. No tenía sentido conseguirlas mediante recompra porque se arruinaba la posición especulativa. La única solución posible era luchar contra otros agentes por conseguir que te prestaran la cantidad que necesitabas entregar, que era la cantidad que querías mantener corta. Si recordamos que la cantidad de pesetas libres, en manos de no residentes, era pequeña, podremos entender por qué los tipos de préstamos interbancarios a un día alcanzaron el 1000% en, al menos, una ocasión. Verse obligado a realizar este pago suponía que debía declararse oficialmente reducido el valor de la peseta en un 3% en el mismo día (devaluación inmediata) para compensar este pago. Hubo quien ganó dinero a pesar de pagar esto.
Al mismo tiempo, (y mientras en Italia y Gran Bretaña se intentaba hacer algo similar pero con muchas menos armas que el gobierno español, encareciendo los tipos de interés, los bancos centrales de sus respectivos países intentaban defender el valor de su moneda, interviniendo masivamente en el mercado de divisas, comprando su propia moneda, y vendiendo moneda extranjera (fundamentalmente, dólares USA).
En aquella época, lo que determinaba la solvencia de un banco central, y era un indicador clave de la fortaleza de su economía, era el nivel de reservas de que dispusiera estando instrumentadas en moneda extranjera (divisas) allí depositada.El ataque a España fue posible gracias a la publicación de una serie de datos macroeconómicos que evidenciaban el giro hacia la debilidad en la economía española. Enfrentarse al Banco de España era hacerlo contra el que, en ese momento, era considerado el segundo banco central con más prestigio y más potente del mundo, solo por detrás de la Reserva Federal y muy por delante del Bundesbank. El nivel de reservas de divisas de Banco de España era mas que considerable.
La lira italiana y la libra esterlina también enfrentaron presiones similares. En Italia, el Banco de Italia luchó para mantener la lira dentro de los límites del ERM, hasta agotar absolutamente todas sus reservas de divisas y llegando a ser éstas negativas, y la moneda fue devaluada. En el Reino Unido, el colapso fue aún más dramático. Soros, a través de su fondo Quantum, había acumulado una posición corta de más de 10 mil millones de dólares contra la libra. Cuando el mercado se convenció de que la libra debía caer, ni siquiera subidas de tipos de interés del 2%, 3% o 5% tuvieron efecto.
.
El momento decisivo llegó cuando comentarios del presidente del Bundesbank, Helmut Schlesinger, sugirieron que se necesitaba una realineación más amplia de las monedas del ERM, lo que revolucionó de nuevo a unos mercados financieros que ya estaban bastante revueltos por sí mismos. La primera reacción de Soros, tal y como recogió la agencia de noticias Reuters, fue declarar que no iba a hacer nada para desestabilizar a los bancos centrales ni a las economías que estaban siendo atacadas, Los mercados no se relajaron. Siguieron tensos pero con casi todas las moneds en el punto extremo de la banda de fluctuación permitida. Si no me falla la memoria la úica que se encontraba en un punto de valoración muy cómodo y mirando los toros desde la barrera, era el Franco Francés Menos de diez minutos más tarde, Soros volvió a declarar a la misma agecia Reuters que "realmente no merece la pena no especular en contra del SME". En ese instante, el mercado estalló. Libra, ira y peseta atravesaron sus límites de fluctuación como mantequilla y se situaron d golpe un 7% por debajo de su nivel anterior de referencia, Los bancos centrales habían ido agotando sus reservas en una lucha en la que no podían ganar publicando, además cada día, el descenso de reservas que les había provocado la batalla del día anterior con lo 1ue, sus adversarios tenían información detallada y actualizada de las municiones que les quedaban para seguir luchando, La libra fue la primera en asumir la situación, tomando al Banco de Inglaterra la decisión deretirarla del ERM y permitir su devaluación. Italia siguió el mismo camino en menos de una hora. Tanto Italia como Inglaterra tenían a su Banco Central técnicamente quebrado, sin una mísera unidad monetaria de algún país extranjero España resistió mejor gracias a los controles de capitales, pero también estuvo al borde del colapso, tirado la toalla en una inteligente decisión cuando tan sólo quedaban unos pocos cientos de millones de USD en sus reservas Esa fue la primera de la serie de 4 devaluaciones que soportó la peseta entre 1992 y 1995, de forma previa a la fijación definitiva de su tipo de cambio contra el euro.
Fue un espectáculo de tensión y drama financiero. Los bancos centrales, con sus reservas limitadas y estrategias rígidas, se enfrentaron a una ola de especulación que parecía irresistible. Soros no solo aprovechó la debilidad estructural del SME, sino también la psicología del mercado, creando una profecía autocumplida: si suficientes actores creían que una moneda iba a caer, su caída se volvía inevitable. Al final, el colapso del SME marcó el fin de un sistema monetario europeo frágil y demostró el poder de los mercados financieros.
Los tres países estaban condenados. Lo único que hubiera podido salvarles habría sido recibir un apoyo explícito de la Reserva Federal que es el único agente que podía proporcionar a los bancos atacados una cantidad ilimitada de dólares para luchar contra los ataques especulativos. De ahí la gigantesca importancia actual del programa establecido entre los principales bancos centrales del mundo de asistencia mediante swaps. Y también la importancia de lo que hará Trump cuando se encuentre este juguete clave, del que no tiene la más ligera idea de para qué sirve.
Aquellos días de caos financiero quedaron grabados en la memoria como un recordatorio de los riesgos de los sistemas de tipos de cambio fijos y la vulnerabilidad de las economías frente a la especulación masiva."
























