En 1959, en plena dictadura franquista, un psiquiatra abrió cerca de Ourense un manicomio sin muros ni rejas. Los enfermos cuidaban cerdos, jugaban al fútbol y vivían en libertad. Hoy es una ruina donde buscan fantasmas. Es el Hospital Psiquiátrico de Toén. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
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En 1929 se puso en marcha un proyecto en un monte de Moreiras para levantar una leprosería, pero cuando los avances médicos controlaron la lepra, el complejo cambió de rumbo para acoger a enfermos mentales.
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El centro abrió sus puertas en 1959 bajo la dirección de Manuel Cabaleiro Goás. Este psiquiatra había combatido en el bando franquista durante la Guerra Civil y tenía una visión médica que rompía con todos los esquemas de la época.
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En aquellos años, los manicomios españoles funcionaban como almacenes humanos. A los internos se les ataba con camisas de fuerza y se les encerraba entre rejas de por vida, más para apartarlos de la sociedad que para curarlos.
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Entre 1954 y 1961, Cabaleiro viajó por Suiza, Alemania y Francia para formarse con los mejores especialistas europeos y regresó convencido de que tratar a los pacientes como reclusos peligrosos solo agravaba su estado mental.
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En Toén aplicó su idea más arriesgada: derribar los muros. El hospital no tenía rejas ni verjas. La única frontera era el monte. Si un interno salía a pasear, los propios vecinos de las aldeas avisaban con normalidad a los médicos.
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Cabaleiro defendía que la libertad y la dignidad formaban parte del tratamiento y, como la mayoría de los pacientes procedían del rural, convirtió el campo en terapia. Cultivaban la tierra y cuidaban una granja con 300 cerdos.
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La rutina del centro rompía el aislamiento tradicional. Organizaban partidos de fútbol contra equipos locales como el Club Deportivo Ourense, montaban obras de teatro y traían charangas para implicar a las familias en las fiestas.
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En 1976 impulsó un centro social con biblioteca y salas de conferencias, donde llegó a proyectar una discoteca para los internos. El objetivo era sacar al enfermo del estigma y devolverlo a la vida en comunidad.
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Entre 1959 y 1990, los internos pintaron cientos de cuadros que terminaron formando una pinacoteca psiquiátrica. Aquellas obras reflejaban el día a día y las emociones dentro de un hospital concebido sin rejas.
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El centro escondía otra paradoja. Pese al pasado franquista de su director, Toén sirvió de refugio para profesionales de izquierdas perseguidos por la policía, llegando a ocultar propaganda política clandestina en sus dependencias.
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En las décadas de 1960 y 1970, Toén se convirtió en un referente. Llegó a tener 350 internos y psiquiatras de toda España e Hispanoamérica viajaban a Ourense para formarse en un modelo que estaba a la vanguardia médica.
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Cabaleiro compaginó la gestión clínica con la investigación. Publicó obras de referencia sobre la esquizofrenia y dedicó su carrera a divulgar la psiquiatría para eliminar prejuicios sociales sobre la locura.
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El declive comenzó en 1977 con la repentina muerte de Cabaleiro a los 59 años. Sin su empuje, el centro fue perdiendo peso a medida que la psiquiatría moderna empezó a descartar los grandes recintos aislados.
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Toén cerró definitivamente en enero de 2012 por el deterioro de sus instalaciones. Los terrenos pasaron a manos vecinales, pero la falta de vigilancia facilitó el expolio y los saqueadores desmantelaron el edificio.
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Hoy el lugar es una estructura de hormigón en ruinas cubierta de grafitis y se ha convertido en reclamo para aficionados a la exploración urbana, a la parapsicología y cazafantasmas que recorren de noche sus pasillos buscando psicofonías.
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Quienes acuden hoy a buscar fenómenos extraños desconocen la historia real de Toén. En esos pasillos en ruinas nunca hubo monstruos, sino médicos que devolvieron la dignidad a cientos de personas cuando casi nadie se preocupaba por ellas.
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Puedes leer la historia completa, que he publicado hoy en los diarios @quincemil15000 y @treintayseis_36 de @elespanolcom, aquí: elespanol.com/quincemil/cult…
En 1959, en plena dictadura franquista, un psiquiatra abrió cerca de Ourense un manicomio sin muros ni rejas. Los enfermos cuidaban cerdos, jugaban al fútbol y vivían en libertad. Hoy es una ruina donde buscan fantasmas. Es el Hospital Psiquiátrico de Toén. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
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