El fundador de los jesuitas fue santo; el de los dominicos y el de...

¿Qué es lo que todavía no entendiste?
Una institución puede quedar inficionada, desde su origen, por el «veneno» de la perversidad de su fundador, convirtiéndola en una «estructura de pecado». No pongo en duda la virtud de los miembros; hay gente buena y mala en todas partes. Aquí simplemente me estoy refiriendo al valor moral de una estructura institucional, contemplando sus causas eficiente y formal.
Esta congregación, pues, debería desaparecer, porque es una vergüenza y un escándalo su mera existencia institucional en el seno de la Iglesia católica.
