¿CHESTERTON, COMUNISTA? La gran falacia de los liberales y...

@JaimeMercant
Mn. Jaime Mercant Simó@JaimeMercant
50 views Sep 14, 2026 ~3 min read
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¿CHESTERTON, COMUNISTA?

La gran falacia de los liberales y libertarios consiste en que éstos identifican “simpliciter” capitalismo y propiedad privada, como si ésta no existiese ni fuese salvaguardada fuera de la dinámica capitalista.

Pues bien, Gilbert Keith Chesterton, que era distributista y respetaba la propiedad, pero para todo el mundo, no sólo concentrada en manos de unos pocos, nos ha dejado una definición muy precisa de lo que significa el “capitalismo”; así lo define:

«Aquella organización económica dentro de la cual existe una clase de capitalistas, más o menos reconocible y relativamente poco numerosa, en poder de la cual se concentra el capital necesario para lograr que una gran mayoría de los ciudadanos sirva a esos capitalistas por un sueldo»¹.

Según Chesterton, el capitalismo sólo respeta la concentración de capital en manos de unos pocos, que son realmente los “grandes propietarios”, frente a una masa que cada vez tiene menos posibilidades de ser propietaria. Por esta razón, este autor cree que debería cambiarse el nombre de capitalismo por otro:

«La verdad es que lo que llamamos capitalismo debería llamarse “proletarismo”, pues lo que lo caracteriza no es el hecho de que algunas personas posean capital, sino que la mayoría sólo tengan salarios porque no tienen capital»².

En efecto, el término “capitalismo” es tramposo. Al respecto, Chesterton señala lo que sigue:

«Si capitalismo quiere decir propiedad privada, soy capitalista. Pero si capitalismo significa esta particular condición del capital, sólo entregado a la masa bajo forma de salarios, entonces debería significar algo más que propiedad privada»³.

A este tenor, cabe decir que Chesterton, al ser un firme defensor de la “propiedad para todos”, entendía que lo mejor era que ésta fuese pequeña. Es más, él llega a afirmar que el capitalismo, siempre tendente al monopolio, es enemigo de la propiedad y empresa privadas: «El monopolio no es privado ni emprendedor. Existe para impedir la empresa privada»⁴. Asimismo, la historia de la economía nos enseña cuál es el hábitat natural del “monstruo” del capitalismo:

«Nueve de cada diez veces sucede que una civilización industrial del moderno tipo capitalista no surge, surja donde surgiere, en lugares donde ha habido hasta entonces una civilización distributiva como lo es la de labriegos. El capitalismo es un monstruo que crece en los desiertos. La servidumbre industrial ha surgido, en casi todos los casos, en aquellos espacios vacíos donde la civilización anterior se hallaba debilitada o ausente»⁵.

En fin, todas estas citas horrorizarán a más de un “católico” liberaloide, habida cuenta de que su ideología y débiles categorías mentales le inducen a interpretar la fe cristiana e incluso las Sagradas Escrituras en clave mercantilista. De hecho, no faltará el necio que considere comunista a este intelectual inglés.

Sin embargo, el pensamiento católico de Chesterton nos acerca a la ecuanimidad de la Doctrina Social de la Iglesia, que brota del Evangelio. Ciertamente, Gilbert es un gran defensor de la propiedad privada; no busca ni su “abolición” ni su “concentración”, sino, más bien, su “expansión”. Dicho de otro modo, desea una mayor y más justa distribución de los bienes que Dios ha otorgado a toda la humanidad y no sólo a unos pocos privilegiados.

— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó

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Notas

1) G. K. Chesterton, “Los límites de la cordura: El distributismo y la cuestión social”, Madrid: El Buey Mundo, 2010, p. 19.
2) Ibidem, p. 20.
3) Ibidem.
4) Ibidem, p. 18.
5) Ibidem, pp. 24-25.
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