Que la población se reduzca solo le preocupa a los economistas y...

Evidentemente, tener hijos para que haya más humanos explotados por el capital —lo que implica un mayor grado de explotación de sus padres para criarlo—, no tiene sentido moral cuando el grado de desarrollo tecnológico ha superado, con creces, la necesidad de seguir basando la existencia humana en un juego de supervivencia, acotada en una reducción de recursos artificial. Si acaso, es mejor que haya menos humanos para repartirse más recursos.
En definitiva, el capitalismo no ofrece nada atractivo para seguir perpetuando la especie.
Tener hijos no tiene sentido bajo la brújula moral de nuestro tiempo; o se cambia el sistema o tener hijos es un sacrificio que no vale la pena ni desde un punto de vista material, ni espiritual.
La propia promesa de justificación pasa por la liberación del mismo (el trabajo asalariado es lo mejor, pero, eh, serás «libre» si no lo necesitas y lo conseguirás si trabajas más).
Contradicción ontológica.