La destrucción del ayuntamiento de Limoges, un edificio de 1883, es una auténtica salvajada.
Y no solo desde el punto de vista patrimonial, que también. Qué absoluta vergüenza.
Juan Francisco Casas@jfcasasruiz
La Bastilla también era patrimonio, pero oye, a los franceses les moló más la democracia y los derechos que surgió de su quema que el edificio. Por lo que sea.
El Barroquista@elbarroquista
Cuidado con considerar "democracia" lo que nació de la quema de la Bastilla, que es delicado y forma parte de un mito que no tiene nada de democrático.
Save this thread — create a free accountSave this thread