Nos enseñaron a comer con un dibujo, y casi nadie se detuvo a...

Lo inquietante es lo bien que funcionó. Crecimos creyendo que esa guía existía para cuidarnos, sin notar que detrás de casi todas las marcas del supermercado suele haber muy pocas manos. No hace falta imaginar grandes conspiraciones para entenderlo, basta con seguir el interés: nadie diseña un mapa para llevarte a un sitio que no le conviene.
Por eso aprender a comer de verdad empieza por desaprender lo que nos vendieron como incuestionable. No para vivir con miedo, sino para volver a decidir con conciencia lo que entra en tu cuerpo.