A la hora de elegir una actividad aeróbica, muchas personas optan...

Y en parte es cierto: el impacto repetido —especialmente al correr sin una buena técnica— puede aumentar el riesgo de lesiones por sobreuso.
Pero hay un aspecto que a menudo se pasa por alto: las actividades sin impacto, como el ciclismo o la natación, pueden comprometer la salud ósea a largo plazo.
De hecho, diversos estudios han demostrado que los ciclistas suelen tener menor densidad mineral ósea que los corredores, especialmente en la columna y la cadera.
Por eso, incluso si solo corres (o pedaleas), incorporar entrenamiento de fuerza y deportes que involucren impacto desde diferentes ángulos es una estrategia clave para mantener huesos sanos y prevenir fracturas en el futuro.

