Escribo esto por puro desahogo. Hace más de dos años llegué a mi...

Hace más de dos años llegué a mi actual destino, un juzgado saturado por el que habían pasado muchos jueces: un mixto de pueblo con Viogen. Lo que nadie quiere.
Al llegar me propuse ponerlo al día. "Los ciudadanos se lo merecen".
¿Y sabéis qué?
Digo "pusimos" porque cuento con unos funcionarios maravillosos y una gran LAJ. Y mi increíble fiscal (abrazo al cielo, P.)
Un trabajo durísimo. Mañanas,tardes y fines de semana. Sin parar.
Y sin ellos no hubiese sido posible. Somos un equipo. Todos a una.
Fue un trabajo bestial. Joder un juzgado es sencillo, arreglarlo tremendamente complicado.
Mi vida personal y familiar se resintió. Pero todo tenía su "sentido", o eso me decía yo.
Pero lo logramos entre todos. Juzgado al día, juicios a pocos meses, reconocimiento de abogados, procuradores, Policías, TSJ... Un buen juzgado.
Lo que merece el ciudadano, me decía.
Cuando un juzgado va mal, nadie hace nada. Cuando va muy mal, se les "premia" con refuerzos.
Compensa trabajar poco. "Total, para qué voy yo a trabajar más si encima no hay beneficios"
Y ahora mis funcionarios (que ya no son "mis") y yo tenemos que sacar todo el trabajo atrasado durante años de los otros juzgados de mi partido.
No ha servido para nada la paliza durante más dos años.
Así funciona la Administración de Justicia.
Y es injusto. Tremendamente injusto.
No tengo motivación ya.
Habéis visto mi vocación. Mi preocupación por la justicia, por las personas vulnerables.
Soy de los, relativamente, nuevos. Venía con idealismo e ilusión.
Todo por "mi" juzgado. Por la idea que tenía de la Justicia.
Podemos hacer mucho bien. Y me esfuerzo por hacerlo.
Pese a la mala retribución, la enorme responsabilidad y la ingente miseria y mierda que vemos diariamente.
Hemos normalizado que un servicio que debería, y podría, ser de calidad sea lento, abandonado y miserable tanto para el ciudadano como para los profesionales.
Esta es la Administración de Justicia que hemos permitido.
De los jueces y funcionarios que no hacen su trabajo, de la falta de inspecciones reales, de los políticos y sus leyes infames, de los jueces politizados, del CGPJ que ignora los problemas reales, de los medios de comunicación por no enseñar la realidad...
Yo ya estoy muy quemado. Y no soy el único.
Un aullido.