Bertha Benz y su marido Karl Benz, habían inventado el primer coche...

Karl vivía con su esposa Bertha y sus cinco hijos en la ciudad de Mannheim, y ese día Bertha debía visitar a sus padres, a casi 100 kilómetros al sur de Pforzheim.
Para consolar a su marido y asegurarse de que su trabajo no fuera en vano, Bertha se armó de valor cogió el triciclo para ir a visitarles.
El viaje duró casi un día completo, lo que no está mal para los caballos que tenía el vehículo a finales del siglo XIX. Tuvo que pasar varias veces por farmacias que vendían gasolina en ese momento para repostar. Visitó a dos curtidores para reparar los frenos (en esta ocasión ella inventa las pastillas de freno) y a un herrero que necesitaba reparar la cadena de transmisión. También tuvo un problema con una tubería de combustible obstruida y usó su alfiler para arreglarla. También aísló un cable con una liga.
Una vez que llegó a su destino, informó a su marido de su éxito mediante un telegrama. Al día siguiente volvió a conducir y volvió a casa.
El viaje recibió mucha atención por parte de muchas personas que Bertha conoció en el camino. Fue entonces cuando la gente se dio cuenta de que el coche no era sólo un juguete curioso, sino que podía ser un medio de transporte rápido y cómodo.
Karl inmediatamente se hizo famoso y de repente todo el mundo quería una réplica de su coche para su propio uso, lo que generó muchos pedidos.
El viaje también permitió a Bertha evaluar el vehículo desde la perspectiva del usuario, identificando posibles desventajas.
Ella recomendó agregar un aumento de marcha a la transmisión para aumentar la velocidad por lo que le permitiría hacer el viaje en la mitad del tiempo y adelantar a los vagones, agregar una cuarta rueda para mayor estabilidad, mejorar los frenos, agregar un filtro de combustible, etc. y ese fue el nacimiento de un gran imperio que todos conocemos hoy.
Gracias Bertha!
Disculpad las molestias amigos y amigas 🙏
En 2011, se celebró el primer Bertha Benz Challenge (Desafío Bertha Benz) en dicha ruta, para automóviles con nuevas tecnologías en desarrollo (híbridos, eléctricos, de hidrógeno) y con el lema «movilidad sostenible en la vía para automóviles más antigua del mundo». También en 2011 su historia quedó plasmada en una película.
Karl Benz decidió llamar a sus coches Mercedes en honor a la hija de 11 años de Emil Jellinek, un diplomático austrohúngaro, cónsul y empresario vinculado a la fábrica de automóviles. El nombre completo de la niña era Mercedes Adrienne Manuela Ramona Jelinek.


