El pasado 28 de octubre, Howard Marks publicó su último memo. Y...

Cómo tomar buenas decisiones financieras en un mundo incierto.
-Riesgo
-Objetivos
-Rendimiento
Y se dio cuenta de que esas reflexiones sirven también para ti, para mí, para cualquiera.
Para entenderlo, Howard propone dos preguntas clave que separan a los inversores serios de los que solo están jugando con fuego.
¿Tengo margen financiero para soportar pérdidas?)
¿Quiero asumir este riesgo?
¿Estoy emocionalmente preparado para ver mi inversión caer sin entrar en pánico?
Alta capacidad + alta tolerancia → Aprovechador
Alta capacidad + baja tolerancia → Defensivo
Baja capacidad + baja tolerancia → Protector
Baja capacidad + alta tolerancia → Ingenuo
Quiere comerse el mundo, pero no tiene con qué digerirlo. Y cuando llega la primera caída fuerte queda fuera del juego.
No todos los riesgos valen la pena. Y no todo el mundo puede o debe asumirlos. Tu dinero, tu vida, tus reglas. Pero con cabeza.
Muchos dicen “quiero ganarle al mercado”.
Traducción: “No sé lo que quiero y me dejo llevar por lo que hacen otros”.
Vivienda, retiro, educación, independencia.
Y sobre todo, paz. Paz al mirar tus cuentas y saber que vas bien.
Personalmente he solucionado el primer tema gracias a la inversión y estoy encaminando los otros 3.
Una palabra que a muchos les da pánico.
Pero, volatilidad ≠ Riesgo.
La volatilidad es natural. El problema no es que una acción baje. El problema es que tú no sepas qué hacer cuando eso pasa.
“Prefiero ganar un 15% irregular que un 12% suave”.
Porque el mercado sube pero no lo hace en línea recta.
-Diversificar.
-No persigas modas.
-Nunca tomar decisiones desde el miedo.
La pregunta no es cuánto corres sino si vas en la dirección correcta.
-¿Estoy más cerca de mis objetivos?
-¿Mi portafolio crece con el tiempo?
-¿Tomo decisiones con calma o con impulsos?
Tu referencia no es tu amigo cripto ni el índice de la semana pasada. Tu referencia es tu versión de hace un año.
Y sobre todo, hacia dónde quieres ir.
Brillan cuando, con el tiempo, ves que sobreviviste a lo malo y aprovechaste lo bueno.
Y ahí es donde se construye la riqueza real.
Con Palantir me llamaron loco años. El resto es historia.
Es cuestión de sentido común, visión a largo plazo y de no cagarla en los momentos críticos.
