El Museo Judío de Berlín es uno de los lugares más emocionantes que...

El Hemshekh era un campo de verano patrocinado por el Bundismo socialista: la Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Rusia y Polonia.
Confiaba en que la herida se curaría pero, para conseguirlo, no había que ocultarla ni taparla.
Dentro hay 60 quiebros en 60 secciones, que el propio Libeskind dice tomar de los sesenta giros que aparecen en la “Calle de dirección única” de Walter Benjamin.
Y cuando las pisas, suenan.
Y dentro no hay nada.
La luz, como en el principio del Génesis, es omnisciente. Está en todos lados y sin ella no hay nada.
Y muchas gracias por leerme, de verdad ❤️

Quizá porque no es realmente un edificio, es una cicatriz de hormigón y tiniebla construida por un hijo del Holocausto.
Os lo cuento en #LaBrasaTorrijos.
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Fin del HILO 🌩️☀️




























