Hay sionistas evangélicos y hay sionistas católicos (¡y cada día se...

Pretender que la gangrena sionista es un problema simplemente del evangelicalismo, es tener solo un ojo abierto: es un mal que aqueja a TODA la Cristiandad en Occidente.
Y por eso, mientras sigamos destruyéndonos y mutilándonos entre nosotros mismos, los judíos y sus intereses seguirán avanzando y adueñándose de todas nuestras instituciones y naciones en Occidente.
Por último: los católicos y protestantes tienen diferencias profundas en cuanto a soteriología y eclesiología, pero en lo relativo al judaísmo, coincidían plenamente: consideraban a los judíos blasfemos como los principales enemigos de Cristo y de su Iglesia. Este *consensus patrum* fue trastocado y revocado recientemente —apenas en el siglo pasado—: en el ámbito protestante, a través de la herejía del dispensacionalismo, y en el católico, mediante la declaración *Nostra Aetate* y todos sus derivados.
No abogo por un falso ecumenismo, pero, por favor, comprendan quién es el verdadero enemigo: aquel que, desde los tiempos de los Apóstoles, ha buscado socavar nuestra santísima fe cristiana y que intenta infiltrarse en la Iglesia y corromper a toda su jerarquía mediante el soborno y el chantaje.
— «Por lo tanto, querido Cristiano, estate advertido y no dudes de que, junto al diablo, no tienes enemigo más amargo, venenoso y vehemente que un judío que busca fervientemente ser judío. Son nuestros enemigos declarados; no cesan de blasfemar contra nuestro Señor Jesucristo; llaman ramera a la Virgen María e hijo de ramera a Cristo. ¡Me hiere mencionar sus horribles blasfemias! Y a nosotros los Cristianos nos llaman impostores y abortos, y si pudieran matarnos a todos, lo harían con mucho gusto.» [Martín Lutero, Tratado sobre los judíos y sus mentiras].
