El menú más útil del iPhone es uno que casi nadie abre. Se llama...

Se llama Accesibilidad y casi todo el mundo da por hecho que no es para él.
Ahí dentro hay 5 ajustes que te arreglan cosas de cada día.
El primero es para los que se marean mirando el móvil en el coche:
Se mareaba en cuanto miraba el móvil en el coche. Cada viaje, la misma historia.
Le activé una opción escondida y aguantó el trayecto entero leyendo.
Viene de fábrica en el iPhone. No hay que instalar nada.
Son 5 minutos:
Ajustes → Accesibilidad → Movimiento → Indicadores de movimiento en vehículos → Automático
Salen unos puntos en los bordes de la pantalla que se mueven con el coche. Lo que ves deja de llevarle la contraria a lo que sientes.
Ajustes → Accesibilidad → Audio y efectos visuales → Sonidos de fondo
Lluvia, mar, ruido blanco. Sin anuncios y sin pagar nada.
Esa app de sonidos para dormir que pagas cada mes ya la tenías dentro del iPhone.
Ajustes → Accesibilidad → Tocar → Tocar atrás
Eliges qué pasa al dar dos o tres golpecitos en la parte de atrás del móvil: captura de pantalla, linterna, centro de control...
Un botón que no existe y que acabas usando más que los de verdad.
Ajustes → Accesibilidad → Reconocimiento de sonidos y nombres → Reconocimiento de sonidos
El iPhone escucha y te avisa con una notificación si llora un bebé, suena el timbre o hay una sirena.
Con cascos puestos, oro. El favorito de mi madre.
Ajustes → Accesibilidad → Atajo de accesibilidad → Reducir punto blanco
Pulsas tres veces el botón lateral y la pantalla se oscurece más de lo que te deja el brillo al mínimo.
Para la cama, a oscuras, sin quemarte los ojos.
5 ajustes. 5 minutos. El mismo iPhone.
Guárdalo para el próximo viaje largo, que es justo cuando no te vas a acordar de dónde estaba.
¿Cuál de los cinco no sabías que existía?