Sólo tengo tres intuiciones, seguramente erróneas: 1) Los...

Tomás Crespo@Tacrespo
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Oct 05, 2026
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Sólo tengo tres intuiciones, seguramente erróneas:
1) Los oficialismos no reeligen en Suramérica porque el Estado como herramienta ya es incapaz de garantizar las demandas de las sociedades. Ningún gobierno está a la altura de lo que los pueblos esperan que resuelva o solucione.
1) Los oficialismos no reeligen en Suramérica porque el Estado como herramienta ya es incapaz de garantizar las demandas de las sociedades. Ningún gobierno está a la altura de lo que los pueblos esperan que resuelva o solucione.
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No se trata de que los gobiernos que lo intentan sean malos o poco idóneos, sino de que la actual etapa del capitalismo -con bajo crecimiento, sin creación de empleo y sin distribución- pone un límite estructural a las intenciones transformadoras.
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Este escenario es doblemente condicionante en América Latina, que se inserta a ese sistema desde una posición muy subordinada. La mayoría de sus países no ha logrado dar con un patrón de crecimiento mínimamente estable y los que lo hicieron fue con un costo social muy alto.
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Ante ese panorama, los momentos buenos del nacionalismo popular o de las izquierdas en el subcontinente quedan ligados a shocks externos como el precio de los commodities. Los recursos que provee una tendencia del mercado mundial generan margen para hacer políticas populares.
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Esto no quiere decir que un boom de precios internacionales o de demanda garantice la gobernabilidad. De hecho, cuando los administran gobiernos liberales, el pueblo no recibe casi ningún beneficio. La Argentina de hoy es un ejemplo claro, pero no el único en ese sentido.
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Si los gobiernos que se pretenden contrahegemónicos sólo pueden jugar en la cancha que delimitan "los mercados" y con el reglamento impuesto por éstos, es muy difícil legitimarse de cara a una sociedad cuyas demandas, además, tienden a sofisticarse.
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2) El ethos de la ultraderecha se adecua mejor a esta situación estructural. Mientras los "progresismos" tratan de rescatar al Estado de su impotencia (pero sin romper los límites impuestos), la derecha suramericana parte de la base de que eso es imposible y promete matarlo.
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Algo así como "Ya no es materialmente posible lograr sociedades integradas ni garantizar inclusión, así que yo te saco al Estado de encima -que, como bien sabés, no te soluciona ningún problema- y andá a ganarte lo tuyo en el mercado. Si fracasás, la responsabilidad es 100% tuya"
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Toda la lógica del emprendedurismo, la teología de la prosperidad y demás, encajan perfectamente con esa "filosofía" posestatal. Y, no debería sorprender a nadie, es bien recibida por una parte de los sectores populares cansados de esperar soluciones que no legan o que duran poco
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Además, la ultraderecha tiene bien claro un esquema de culpables de tu fracaso -fundamental para cualquier discurso político que pretenda arraigar-. El Estado, el feminismo, los políticos, los medios, etc. De este lado no nos animamos a decir que el problema son los ultrarricos🤷
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3) Por último, lo que vemos -Brasil, Colombia, Perú- son sociedades partidas al medio en las que las elecciones no resuelven el problema de la legitimidad. Los que ganan lo hacen en segundas rondas por menos de 2 pp y muchas veces con pocos votos en primera vuelta.
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O en casos como Bolivia, el presidente electo es incapaz de imponer su autoridad sobre el bloque social opositor, que desde temprano combate en las calles abiertamente su programa de gobierno surgido de las urnas (lo cual es lógico, porque implica severos daños para ese sector).
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Después está todo lo otro. El algoritmo, la digitalidad, la ansiedad social desborada, los tiempos cortos para problemas largos, etc. Nada de esto debe ser menospreciado, pero tampoco, me parece, es la causa principal de la "hegemonía imposible" (@RossoFer dixit) en la región
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¿Cómo se resuelve este quilombo? Ni idea. A priori buscando la forma de obtener recursos para poder hacer políticas públicas populares por fuera de los condicionantes del capital. Sino, la democracia -y su impotencia constante- dejará de ser vista mayoritariamente como una virtud
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Ellos ya advirtieron hace tiempo que el modelo de acumulación vigente es incompatible con cualquier versión de la democracia y trabajan en esa dirección. Nosotros deberíamos partir de la certeza de que la democracia sólo puede ser conservada si se la radicaliza hacia abajo.