Querido Padre Javier, con el debido respeto a su investidura, al...

@elhigadodmarita
Mαr Mounier 🌐@elhigadodmarita
79 views Jan 12, 2026 ~4 min read
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Querido Padre Javier, con el debido respeto a su investidura, al hecho que de sus manos consagradas recibí el bautizo y reconociendo su celo, me veo en la obligación de señalar que su escrito adolece de un grave error de apreciación en la Causa Eficiente y la Causa Final de la acción política que intenta justificar teológicamente.

En su escrito, padre, invoca al Doctor Eximius (Suárez) y al Padre Vitoria para dar "Títulos Justos" a una intervención, pero olvida el principio rector de la prudencia política tomista: las circunstancias alteran la moralidad del acto. Por eso, al aplicar mecánicamente los principios de la Escuela de Salamanca a la geopolítica actual, Ud. cae en una abstracción muy peligrosa. No dudo de su buena intención pero exiten tres objeciones fundadas en esa misma escolástica que usted cita:

1. Hay un vicio insalvable entre la Causa Eficiente y la 'Recta Intentio'. Francisco de Vitoria, en sus Relectiones De Indis, establece claramente que la guerra justa requiere Auctoritas Principis (Autoridad Legítima). Bien. Sin embargo, Santo Tomás añade una condición INDISPENSABLE: la Recta Intentio. Aquí la analogía con la Conquista falla estrepitosamente en este punto. Si nos enfocamos en la Recta Intentio por tanto, en el caso de Isabel la Católica, tenía como FIN la evangelización católica (orden sobrenatural). En cambio, el complejo militar-industrial estadounidense (la potencia que intervendría) tiene como FIN la depredación de recursos y la imposición de la democracia liberal (orden naturalista y anticristiano).
Usted dice: 'las acciones se analizan a la luz de los principios y no a partir de las personas'. Padre, esto es FALSO en política práctica. Si el cirujano es un carnicero borracho (el imperialismo moderno), aunque el principio de 'extirpar el tumor' (Maduro) sea bueno, la operación será un asesinato. Y Vitoria jamás justificaría entregar un pueblo católico (aunque tiranizado) a la servidumbre de una potencia democratista, herética, atea, agnóstica o protestante, bajo la excusa de 'liberación'.

2. Luego, su defensa incurre en una distorsión del principio de 'Defensa de los Inocentes'. Cita usted, padre, el título de intervención por 'tiranía y sacrificios humanos'. Bien. Para ser precisos Vitoria se refería a crímenes contra naturam (antropofagia ritual). Aquí estamos de acuerdo que el régimen venezolano del delincuente y santero Maduro es tiránico, pero olvida Ud. que extender el título de Vitoria para justificar cambios de régimen por potencias extranjeras crea un precedente que Suárez rechaza en su De Bello. Padre Javier, Suárez NIEGA que un soberano extranjero tenga jurisdicción para castigar crímenes en otro Estado a menos que estos le afecten directamente (ratio defensionis). En este caso, ¿desde cuándo el liberalismo norteamericano tiene jurisdicción moral universal delegada por Dios para juzgar tiranías, cuando él mismo sistema que impone promueve la tiranía del aborto y la ideología de género a escala global? ¡Que no se puede combatir a un tirano local abriéndole la puerta al Tirano Universal!

3. Finalmente, en su defensa fundamentada en el principio del "mal menor" y la "proporcionalidad", Santo Tomás en De Regno nos advierte con contundencia sobre los peligros de deponer a un tirano si la revuelta trae males mayores (scandalum). ¿Qué nos establece Vitoria aquí? que una guerra no es justa si daña a la Cristiandad o al bien común global más de lo que ayuda. ¿Acaso, padre, convertir a Venezuela en un protectorado 'vassal' (así como dirían los teóricos del America First) y sumirla en una guerra civil o en una ocupación que imponga la agenda 2030 (¡que viene en el paquete de ayuda humanitaria de USAID!) es realmente restaurar el "orden justo"? Le ruego pensarlo, padre. ¿Que la soberanía no es absoluta? ¡cierto! Pero recuerde Ud. que el Dominium es de derecho natural. Vitoria enseñó que 'el pecado mortal no impide el dominio civil'. Que Maduro es un desgraciado, una rata de dos patas, una alimaña, un ser despreciable, un perverso y un gobernante malvado, estamos de acuerdo. Pero eso no transfiere automáticamente la soberanía a Washington ni valida que un tercero también malvado, se apropie de la gestión del bien común.

Padre Javier, repito, no dudo de su buena intención, pero por favor, no bautice Ud. con agua bendita de Salamanca los tanques del liberalismo. La Escuela de Salamanca limitó el poder imperial, ¡no le dio un cheque en blanco! Usted está aplicando principios de la Cristiandad (donde existía una unidad de fe y fin-Dios) a la Modernidad (donde impera la voluntad de poder-con Dios arrancado del Altar). Liberar a Venezuela para entregarla a la órbita de la 'cultura de la muerte' occidental y de esencia anticristiana NO es una Cruzada, es UN CAMBIO DE TIRANO. Y como Ud. bien lo sabe, padre Javier: corruptio optimi pessima.

Abrazo en Cristo.
@PJavierOR
Padre Javier Olivera Ravasi@PJavierOR
Ni Trump ni Melania son los Reyes Católicos, ni Maduro es Moctezuma, pero la soberanía no es un derecho absoluto.

Así nomás, como se lee: ni la soberanía, ni la propiedad privada, ni siquiera el derecho a la vida son, per se, derechos absolutos (por eso, en caso de catástrofe, los bienes se vuelven comunes o se puede matar en guerra justa o en legítima defensa).
Y por eso, una soberanía puede perderse, como la patria potestad en un mal padre.
La soberanía es instrumental, no absoluta, pues existe para servir al orden justo, no para impedirlo. De lo contrario, se vuelve todo anarquía y, por ende, tiranía, porque Santo Tomás enseña que la comunidad política existe para garantizar el orden y la paz (De Regno, I, 1).
El fin del gobierno es la paz y la unidad ordenada, el bien común.
Cuando ese fin desaparece: la ausencia de autoridad eficaz hace que el cuerpo político quede moralmente enfermo y la soberanía se convierta en relativa.
Muchos están dogmatizando hoy sobre lo opinable, olvidando los principios (que no son los de la ONU), sino los del derecho natural más fundamental analizado por Santo Tomás y la Escuela de Salamanca.
Esto no es Matemática, por lo que no hay certezas de ese tipo, sino sólo posibles o probables (técnicamente, opiniones, por lo inconcluso del caso).
Es análogo (a-ná-lo-go, que no igual) al tema de la conquista de América. Repito: análogo (en algo igual, en algo distinto).
Porque si no, ¿qué derecho tenía España en invadir América?
Más allá de las Bulas Alejandrinas y la donación papal, la Escuela de Salamanca, con Francisco de Vitoria a la cabeza (¡justamente, el padre del derecho internacional público!), decidió que había cierto derecho natural por parte de España a la conquista, aún cuando los soberanos caníbales y demoníacos no lo quisiesen.
Me dirán: "¡Es que ni Trump ni Melania son los Reyes Católicos, ni Maduro es Moctezuma!"
Y es verdad: pero las acciones se analizan a la luz de los principios y no a partir de las personas que las llevan a cabo.
A nivel de principios (de prin-ci-pios y no de petrodólares, ni de sionismos, ni de doctrinas Monroe$), podrían analizarse ("podrían pensarse", pues no es dogma, repito) los hechos a partir de lo que la Escuela de Salamanca planteó en el siglo XVI sobre los "Justos títulos" que tenía España para invadir América:
Y España, según Vitoria, tenía derecho a invadir América, entre otras cosas por:
1. La sociedad y comunicación natural de los bienes “Los españoles tienen derecho a recorrer los territorios de los Indios y a permanecer allí, mientras no causen daños a los bárbaros, y estos no pueden prohibírselo”.
2. Por la tiranía de los gobernantes
Los españoles pueden intervenir en favor del pueblo local “ante el daño de los inocentes, como cuando se ordena el sacrificio de hombres o la matanza de hombres libres de culpa con el fin de devorarlos”.
3. La verdadera y libre elección de los ciudadanos
“Si los bárbaros mismos, comprendiendo la prudente administra­ción de los españoles, libremente quisieran –tanto los príncipes como los súbditos– tener y recibir como soberano al rey de España, este podría ser y sería título legítimo y aun de derecho natural”.
4. La razón de aliados y amigos que permite una invasión
“A veces los mismos bárbaros guerrean entre sí legítimamente, y la parte que padeció injusticia y tiene derecho a declarar la guerra, puede llamar en su auxilio a los españoles y repartir con ellos el botín de la victoria”.
El tema fue tratado en mi libro Que no te la cuenten 1. La falsificación de la historia, cap VII.
Todo esto, salvo mejor opinión y sin ánimo de excomunión 😇
Recemos entonces, como pidió el Papa León XIV, por la paz en Venezuela, porque "el bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración... garantizando la soberanía del país", soberanía que recuperará una vez que los tiranos caigan definitivamente, con ayuda de afuera o sin ella.
P. Javier Olivera Ravasi
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