En las primeras décadas del siglo XX, Carl Schmitt ya hacía...

@FioreViani
Gonzalo Fiore Viani@FioreViani
21 views Jan 23, 2025
1
En las primeras décadas del siglo XX, Carl Schmitt ya hacía furibundas criticas a la democracia liberal y parlamentaria, al mismo tiempo que planteaba su visión del Estado total y la política que influirían en el surgimiento del nazismo y los fascismos. Hoy sus ideas vuelven a resonar. Va hilo:
Media image
2
Schmitt considera que el liberalismo ha despolitizado la vida pública al concentrar la política en un sistema parlamentario que solo sirve para administrar las disputas entre facciones sin tomar decisiones verdaderamente políticas. Según Schmitt, los debates parlamentarios son solo una fachada, pues el poder real se ejerce detrás de escenas, en comités y acuerdos privados entre los partidos.
3
El parlamentarismo no puede representar adecuadamente los intereses de la sociedad porque está fragmentado y, por lo tanto, no permite la verdadera deliberación política. En su lugar, lo que existe es una política de transacción y de acuerdo cerrado entre élites.
4
Schmitt sostiene que la verdadera política no es una cuestión de gestión técnica de intereses, sino un acto de lucha que define el amigo y el enemigo. Según su teoría, la política es esencialmente conflictiva y está vinculada a la identidad de un pueblo o comunidad.
5
A diferencia de las democracias liberales que buscan proteger la pluralidad, Schmitt argumenta que una verdadera democracia debe basarse en la homogeneidad del pueblo. Esto implica que solo los miembros de la comunidad homogénea pueden participar plenamente en la política, y lo desigual debe ser excluido.
6
Schmitt aboga por un Estado total que elimine la separación entre sociedad y Estado, transformando todos los problemas sociales en cuestiones estatales. Para él, el Estado no debe ser un árbitro neutral, sino una fuerza activa que se asume como un ente unitario y total.
7
En su versión más radical, el Estado debe ser capaz de identificar y eliminar a los enemigos tanto internos como externos. Esto se refiere a la necesidad de una fuerza política que exija lealtad absoluta y no permita otras formas de organización que desafíen su autoridad.
8
Schmitt ve al Pueblo como una entidad no organizada, pero fundamentalmente vinculada a la idea de la unidad política. Según él, el pueblo no puede ser representado por ninguna institución política, ya que su voluntad solo se puede expresar de forma directa y sin mediaciones, como a través de un plebiscito o de la aclamación.
9
Schmitt rechaza la idea de que el pueblo pueda ser representado por sus representantes políticos, considerando que la verdadera expresión de la voluntad popular solo se puede dar de manera directa, sin intermediarios, en una forma de afirmación colectiva.
10
Mientras que en el liberalismo se postula que todos los individuos deben ser tratados de manera igual, Schmitt sostiene que la democracia no debe basarse en una igualdad abstracta, sino en una igualdad sustancial, que implica una homogeneidad de valores y una identidad común. En este sentido, lo desigual debe ser tratado desigualmente, ya que la democracia solo puede ser exitosa si está basada en una unidad política homogénea.
11
Según Schmitt, toda la política se basa en la distinción entre lo que es amigo y lo que es enemigo. Esta distinción es lo que define la existencia del Estado y la política, y cualquier comunidad política se constituye en la medida en que puede hacer esta distinción de forma clara y absoluta.
12
Aunque sus ideas fueron formuladas en el contexto de la República de Weimar, muchos de los temas que Schmitt abordó, como la crisis de la democracia liberal, la concentración de poder y el auge de la polarización, resuenan en el contexto contemporáneo, especialmente en los movimientos populistas que cuestionan el parlamentarismo y buscan una forma de política más directa y menos mediada.
13
El pensamiento de Schmitt sigue siendo influyente en muchos movimientos ultraderechistas y populistas actuales. Su crítica a la democracia liberal, su énfasis en la homogeneidad y la unidad del pueblo, y su visión del Estado como una entidad totalitaria capaz de enfrentar enemigos internos y externos, ofrecen un marco teórico que justifica el autoritarismo y la centralización del poder en nombre de la "voluntad popular".
Actions
What You Can Do
  • Download as PDF
  • Save to Notion
  • Export as Markdown
  • Visual Editor
  • LinkedIn & Instagram Carousel Maker
Create Free Account

Includes 7-day Premium trial