LA VOCACIÓN DE JUDAS Se puede aprender mucho del rol que juega...

@JaimeMercant
Mn. Jaime Mercant Simó@JaimeMercant
16 views Jul 31, 2026 ~2 min read
Advertisement
1
LA VOCACIÓN DE JUDAS

Se puede aprender mucho del rol que juega Judas Iscariote en la historia de la salvación, pero también puede ser un “contraejemplo” interesante a la hora de valorar nuestra fidelidad a Dios. Todos podemos ser Judas a causa de nuestra infidelidad, la cual, pese a no producirse en acto, está siempre latente o en potencia.

Ahora bien, alguien, con gran espíritu de autosuficiencia, podría plantearnos algunas “seguridades”, más psicológicas que místicas, que deberían encontrar una respuesta realista:

1. «Mi vocación es auténtica»: también lo fue la de Judas cuando el Señor lo llamó directamente.

2. «Yo gozo de buenas y cristianas compañías»: Judas tuvo la mejor compañía con los Apóstoles.

3. «Tengo un excelente director espiritual, un santo»: no será más santo que el que Judas tuvo, Jesucristo, nuestro Señor.

4. «Gracias a Dios tengo una sólida formación»: también la tuvo Judas, escuchando del mismo Cristo su doctrina.

5. «Mi experiencia de fe es intensa»: Judas fue testigo presencial de los milagros de Cristo.

El resto de los Apóstoles tenían defectos morales, como san Pedro, que era impulsivo y a veces agresivo. Sin embargo, la perversión de Judas era “radical”; no tenía buen fondo, un buen corazón, aunque lo tuvo cuando Cristo lo llamó. De hecho, se fue envileciendo gradualmente, puede que sin que él se diera demasiado cuenta al principio; las “seguridades” en sus cualidades y excelencias objetivas puede que lo cegaran.

En fin, la traición de Judas constituyó una gran calamidad, que puede resumirse con este aforismo latino: «corruptio optimi pessima», o sea, la corrupción de lo óptimo es pésima.

Por lo tanto, aprendamos de Judas y de su defección, aunque como contraejemplo: mantengámonos vigilantes. La infidelidad y posterior condenación del Iscariote nos demuestra que, aunque estemos en gracia de Dios, seguimos estando en potencia respecto del pecado hasta el día de nuestra muerte, cuando termina el tiempo de merecer y desmerecer.

— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó

**********
Imagen: Escultura de mármol «El beso de Judas» (Ignazio Jacometti, 1852).
Media image
Actions
What You Can Do
  • Export as PDF or Markdown
  • Batch Export to Notion
  • Bookmark & Highlight
  • LinkedIn & Instagram Carousel Maker
Create Free Account

Includes 7-day Premium trial

Advertisement