Las llaman prisiones futuristas, pero son laboratorios del...

Estas cárceles no son un avance, son la antesala del nuevo orden: un sistema que usa la inteligencia artificial para domesticar almas. El preso de hoy es el prototipo del ciudadano del mañana, monitorizado, vigilado, obediente. Nos hablan de progreso, pero el progreso que destruye la libertad es solo tiranía con interfaz digital.
El transhumanismo que predican las élites no promete evolución, promete sumisión tecnológica. Quieren eliminar el error, la rebeldía, el pensamiento libre. Nos dicen que buscan seguridad, pero lo que buscan es control total.
La prisión del futuro no necesita muros: se lleva en el cuerpo.
Y el recluso del mañana no sabrá que lo es, porque creerá que lo eligió.