@crismartinj: HOY SE CUMPLEN 78 AÑOS DE LA F...
@crismartinj
21 views
Apr 08, 2026
Advertisement
1
HOY SE CUMPLEN 78 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA OMS
El 7 de abril de 1948 nacía la Organización Mundial de la Salud. Nos dijeron que era el gran escudo sanitario del mundo. Una especie de guardián neutral, científico, independiente. Nada que ver con intereses. Nada que ver con dinero. Nada que ver con poder. Por supuesto.
Con los años, ese relato se ha ido afinando. Hoy sabemos que buena parte de su financiación no es libre, sino dirigida. Es decir, que la agenda sanitaria global no se decide solo en función de necesidades médicas, sino también de prioridades de quienes financian. Gobiernos, sí. Pero también grandes actores privados. Una curiosa forma de “salud pública”.
La pandemia fue un máster acelerado para quien quisiera entenderlo. Recomendaciones que cambiaban, tiempos que no cuadraban, silencios incómodos y una dependencia casi reverencial de la información proporcionada por determinados Estados. Todo envuelto en lenguaje técnico, que siempre ayuda a que parezca ciencia… lo que muchas veces es política.
Y mientras tanto, farmacéuticas, fundaciones y organismos internacionales perfectamente coordinados. Porque gestionar la salud global no es solo prevenir enfermedades. Es también gestionar mercados, narrativas y comportamientos.
Lo verdaderamente interesante no es lo que hace la OMS. Es lo que representa: un modelo donde lo público y lo privado se fusionan hasta que deja de estar claro quién decide qué… y para quién.
Pero no pasa nada. Confía. Es una organización “independiente”. Aunque dependa de quien la financia. Como todo lo importante.
El 7 de abril de 1948 nacía la Organización Mundial de la Salud. Nos dijeron que era el gran escudo sanitario del mundo. Una especie de guardián neutral, científico, independiente. Nada que ver con intereses. Nada que ver con dinero. Nada que ver con poder. Por supuesto.
Con los años, ese relato se ha ido afinando. Hoy sabemos que buena parte de su financiación no es libre, sino dirigida. Es decir, que la agenda sanitaria global no se decide solo en función de necesidades médicas, sino también de prioridades de quienes financian. Gobiernos, sí. Pero también grandes actores privados. Una curiosa forma de “salud pública”.
La pandemia fue un máster acelerado para quien quisiera entenderlo. Recomendaciones que cambiaban, tiempos que no cuadraban, silencios incómodos y una dependencia casi reverencial de la información proporcionada por determinados Estados. Todo envuelto en lenguaje técnico, que siempre ayuda a que parezca ciencia… lo que muchas veces es política.
Y mientras tanto, farmacéuticas, fundaciones y organismos internacionales perfectamente coordinados. Porque gestionar la salud global no es solo prevenir enfermedades. Es también gestionar mercados, narrativas y comportamientos.
Lo verdaderamente interesante no es lo que hace la OMS. Es lo que representa: un modelo donde lo público y lo privado se fusionan hasta que deja de estar claro quién decide qué… y para quién.
Pero no pasa nada. Confía. Es una organización “independiente”. Aunque dependa de quien la financia. Como todo lo importante.
