Thread Truncated (Cap Enforced)
Only the first 20 tweets are unrolled into slides to ensure reliable PDF exporting and high server performance.
Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

En esta época visito de manera bastante asidua a mi familia. Con el paso de los años y a medida que voy formando mi vida esto se va diluyendo y paso a no visitarles tan a menudo.

He de hacer hincapié en que nunca fue algo así exagerado, pero viéndolo con perspectiva, hay un punto de mi vida en el que veo y hablo muy poco a mi familia. Tengo mi vida, mi trabajo, mis amigos y a mi familia la veo en las típicas cenas de navidad y la visita anual de mi madre.

Ya tengo veintiséis años. Tengo un trabajo medianamente estable. La cajita se encuentra en lo más profundo de mi ser, casi olvidada. Es en este momento cuando conozco a la que es ahora mi compañera de vida, la persona que más amo en este mundo.

Annie. Ella llegó en un momento en el que mi apatía me había hecho perder la esperanza en el amor, llegó para inmediatamente convertirse en la mejor compañera de equipo que nadie podría tener.

La relación avanza como si ella llevara en mi vida una eternidad y me mudo con ella a la casa en la que sigo viviendo hoy día. “Como si fuera a quedarse pa siempre a cenar” Dice la canción del Kanka. Literalmente lo que siento con ella. Amor del bueno, del puro.

Durante esta etapa sucede algo que en aquel momento no fui capaz de comprender, algo que me desbarató ese “equilibrio” que había conseguido conmigo mismo.

Volvía con un compañero del trabajo y le dije que se detuviera porque en la calle había un gatito que acababan de atropellar y bajé corriendo a ver si podía socorrerlo.

No podía. No había nada que pudiera hacer para ayudarle y con total impotencia presencié como perdió la vida ante mis ojos.

Muerte. Pensamientos, sentimientos, por un momento la cajita emergió, se entreabrió. No entendía que ocurría, simplemente me sentía envuelto por una oscuridad que me paralizaba.

La muerte, nunca ausente, estaba en frente de mi, esta vez mirándome a los ojos fijamente. Me susurraba. “Prepárate”

Los siguientes meses no paraba de tener pesadillas con ese momento. Revivía esa escena una y otra vez.

Es a finales de ese mismo año que llega Shaylo, mi perro. Él se pensará que le salvamos adoptándolo, pero este perro llegó a mi vida para salvarme de la oscuridad, darme amor incondicional, aprendizaje, alegría y luz.

Y yo, una vez más, cogí a la muerte junto con todos sus sentimientos y la metí de nuevo en la cajita. No es el momento. Hakuna matata, vive y sé feliz.

Y así fue. Disfrutando del día a día con Annie y con Shaylo, nuestra familia de tres. Aprendiendo, viajando, riendo. Llega un nuevo año. Unos doce años han pasado desde aquel chico de quince años.

“Hijito, ven un momento y siéntate con nosotros”. Cáncer. El cáncer volvió. Esta vez con metástasis en los huesos.

Muerte. Sentimientos, recuerdos, mi abuela. En mi cabeza viene todo como un trueno. Inmediatamente retumban las palabras.

“Mauri, no me quiero morir”

No es el momento, ahora no, ahora hay que luchar. Mamá quiere seguir luchando. Todo a la cajita.

Vuelven los tratamientos, mi madre cambia de médicos dado que ahora necesita verlos más a menudo por lo que muda todo su caso a Gran Canaria. Yo me propongo empezar a ir más a menudo y sobre todo a compartir más con mi familia.

Esta etapa se convierte en monotonía, las sesiones de quimio, los médicos, miles de medicamentos, el contador ya está ahí, mi madre efectivamente se va a morir, puede que antes, puede que después. Esto sólo va a frenarlo.