En 1775, un químico sueco creó un pigmento verde tan hermoso que sustituyó a los que se usaban hasta entonces. Era una mezcla que incluía cobre y arsénico a la que llamó Verde de Scheele, y que tenía un pequeño efecto secundario: mataba a la gente". Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

Carl Wilhelm Scheele descubrió que este color poseía un brillo sobrenatural, por lo que comenzó a ser usado por los grandes pintores de la época, en algunos tipos de ropa y en el papel pintado que cubría muchos de los hogares de la Inglaterra victoriana.

Una de las primeras personas en hablar públicamente de la toxicidad del Verde Scheele fue el químico y naturalista alemán, Leopold Gmelin, en 1839, en un periódico de Berlín.

Leopold Gmelin afrimaba que pasar mucho tiempo en habitaciones con este papel pintado en regiones de clima húmedo era peligroso, ya que el pigmento podría desprenderse en forma de polvo e inhalarse, pero los intereses de la industria del papel silenciaron sus advertencias.

Hasta que, en 1861, una joven de 19 años que fabricaba flores artificiales y cuyo trabajo consistía en espolvorear las flores con Verde Scheele, falleció de manera extremadamente violenta.

Esta trabajadora comenzó a convulsionar, a vomitar y echar espuma por la boca. Su bilis era verde, al igual que sus uñas y la parte blanca de los ojos, y en la autopsia se encontró arsénico en su estómago, su hígado y sus pulmones.

Los artículos sobre su muerte, en los que se contaba que la mujer llevaba en sus faldas arsénico suficiente como para matar a varias personas, acabaron por concienciar a la opinión pública para que se dejase de utilizar este terrible pigmento.

La propia reina Victoria llegó a ordenar que se eliminara el papel verde de todas las salas del Palacio de Buckingham, aunque quizá su víctima más ilustre fue el mismísimo Napoleón Bonaparte.

El emperador había mandado forrar las paredes de su refugio en Santa Elena con papel pintado con los colores de la Francia imperial: oro y verde.

Durante los cinco años y medio que duró su exilio, Napoleón estuvo respirando el arsénico de aquellas paredes que tan alegremente había decorado.

El hallazgo de altos niveles de arsénico en su cabello llevó a los historiadores a especular con que el emperador había sido envenenado. Y de hecho así fue, pero accidentalmente, por los efluvios del tinte verde asesino.

A pesar de su conocida toxicidad, los papeles pintados con este pigmento se siguieron distribuyendo en Gran Bretaña hasta la década de 1930 y años después todavía se vendían en algunos países europeos...

Si te ha gustado suscríbete a mi newsletter en ivanfernandezamil.com, sígueme y recuerda hacer RT del primer tuit para poder seguir escribiendo #LoshilosdeIVÁN.
Puedes hacerte con mis libros aquí: ivanfernandezamil.com/libros
Puedes hacerte con mis libros aquí: ivanfernandezamil.com/libros
View Tweet
Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
