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En este hilo voy a contaros lo que decÃa esta sentencia del TSJM, que por ahora sólo ha servido para que la @UAM_Madrid vuelva a dar la plaza a la misma persona, pero que será útil para exigir procesos más transparentes y justos. 🧵 #CasoFilosofÃaUAM PARTE 1/2 @OIntegridadEsp
Todo empezó en 2021, cuando me presenté a una plaza de Estética y TeorÃa de las Artes (FilosofÃa) en la UAM, que acabó ganando Ernesto Castro, hijo de un profesor del área. Aunque yo tenÃa más méritos dentro del área, el tribunal -¡7 miembros!- ni siquiera me puso de suplente...

Aunque pusieron a 2 candidatos por delante de Castro, incluso esa 3ª posición era injustificada, y todo hacÃa sospechar que los 2 primeros candidatos eran "fantasma": no aceptarÃan la plaza. Como veremos, ¡uno ni siquiera presentó los papeles para participar!

Además, E. Castro ya ocupaba un puesto de profesor asociado, pese a que la ley exige haber trabajado fuera de la universidad al menos 3 años. (Las plazas de 'asociado' se crearon para contratar a profesionales no universitarios; la ley pretende evitar los 'falsos asociados'.)


Asà que decidà poner un recurso de alzada dirigido a la Rectora -entonces, Mercedes Pérez Manzano-, para que investigara el caso y nos garantizase a todos que esta convocatoria de empleo público se habÃa desarrollado de un modo justo.
En este recurso pedÃa, entre otras cosas, revisar la documentación de todos los candidatos, investigar la condición de 'asociado' de Castro, y un desglose de las puntuaciones obtenidas por cada mérito, algo sin lo cual uno no puede saber si han valorado bien sus méritos.
Para quien no lo sepa, en las plazas de universidad cada candidato envÃa cientos de documentos, con lo cual es muy importante comprobar que todo se ha evaluado correctamente, como en cualquier concurso de méritos de una institución pública.
Sin embargo (como suele ocurrir) la universidad decidió no responder a la mayorÃa de mis peticiones, firmando una resolución vergonzosa que demuestra hasta qué punto las universidades viven en una realidad paralela, actuando si lo desean con total impunidad.
Para empezar, no se comprobó la documentación ni se nos envió el desglose de las puntuaciones. Se limitaron a redactar un bochornoso texto de medio folio para explicar estas notas, que tienen hasta decimales, a ojo de buen cubero, es decir, ¡que son inventadas!

Esto sólo me dejaba una opción: ir a juicio. Tened en cuenta que el sistema actual favorece tanto la endogamia que casi nadie se atreve a reclamar, y mucho menos a ir a juicio, pues supone cuestionar a personas de las que depende tu futuro laboral, normalmente durante décadas.
La mayorÃa de mis colegas, de hecho, me recomendaba no hacer nada, e incluso un profesor de la UAM me escribió de un modo amenazante, diciéndome que "la endogamia es la condición humana" y preguntándome qué pretendÃa conseguir: "¿la repetición de un proceso?".
Además, me daba el siguiente consejo: "aprender la lección, seguir y ya llegará el momento y lugar, si se aguanta y si ha de llegar". Relean... Todo esto mientras yo estaba desempleado, gastando dinero en abogados, y él disfrutaba de un salario público.
El juicio se celebró en 2023 y fue muy revelador: comprobamos que la candidata que estaba en 2º lugar ni siquiera habÃa presentado sus méritos, y que E. Castro sólo habÃa presentado 16 de 60 publicaciones alegadas (aprox. un 25 %), pese a lo cual le habÃan valorado el 100%.
Además, la mayorÃa de esas publicaciones eran reseñas sin ningún valor académico, que intercalaba de manera confusa con artÃculos casi divulgativos en revistas sin impacto, mientras yo presentaba muchÃsimos méritos dentro del área en revistas de impacto.
Dado que yo habÃa pedido explÃcitamente que se comprobara la documentación en mi recurso, la universidad no tenÃa excusa. El proceso habÃa sido un completo fraude lleno de irregularidades que cualquiera podÃa comprobar sin apenas esfuerzo.
A pesar de todo, una jueza agobiada y desbordada de trabajo, que no sabÃa nada de universidades ni lo que era un baremo, prefirió dejar las cosas como estaban. No fue una sorpresa. Esto pasa con frecuencia y fortalece la sensación de impunidad de la universidad.
Ya sólo quedaba una opción: enviar el caso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Allà es donde empieza a haber opciones de ganar, pues el caso lo abordan 4 magistrados, aunque sigue siendo una lucha de David contra Goliat o, en mi caso, de Daniel en el foso de los leones.

Pasamos asà a 2024: mientras E. Castro lleva 3 años ganando un salario público gracias a una decisión irregular, el TSJM nos da la razón en todo. La sentencia es demoledora y puede ayudar a muchas personas. Ese es mi único deseo y por eso me arriesgo a dar publicidad al caso.
Los magistrados denuncian en 1er lugar que el expediente de la UAM era un desastre "sin criterios de orden, sin la enumeración, trasparencia y ordenación mÃnimamente exigibles a la adjudicación de una plaza de profesor".
En concreto, lo describe como "toda una maraña de carpetas y subcarpetas, algunas mencionadas de manera coincidente y superpuesta", que parece destinada a dificultar la labor de investigación de los candidatos y de los jueces.
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