"Un hombre débil no es tan feliz como podría ser ese mismo hombre...

Esta realidad es ofensiva para aquellas personas a las que les gustaría que lo intelectual o lo espiritual tuvieran precedencia, pero es esclarecedor ver lo que le ocurre a esta misma gente en cuanto empiezan a ganar fuerza en la sentadilla" - Mark Rippetoe
Mark Rippetoe habla de este tema en referencia a la calidad de vida y autoestima de una persona fuerte en comparación con esa misma persona cuando era débil.
Menciona que a pesar de que nuestros quehaceres diarios no requieren de la fuerza que requería el día a día de hace cien años, doscientos, o hace milenios, la necesidad de ser fuerte está impresa en nuestra biología.
Lo está por pura adaptación al entorno, porque durante mucho tiempo la fuerza fue necesaria para la supervivencia del ser humano y, de ahí, que queramos o no, y aunque no la necesitamos en la misma medida que antes, como seres humanos la valoremos tanto.
Más allá de la innegable necesidad de tener una buena vida intelectual y espiritual, ¿estás de acuerdo con que la fuerza tiene más importancia para la felicidad del ser humano de la que muchos creen que tiene?