Montas un sistema de financiación singular con Cataluña renovable cada 4-5 años. El primer año es perfectamente equitativo: devuelven una parte de lo recaudado por los servicios del Estado y además una parte adicional para un fondo de solidaridad con las comunidades menos ricas. Perfecto.
Pasan esos 4-5 años y empieza una negociación entre el Gobierno Central y la Generalitat para calcular de nuevo el "cupo". El Gobierno Central necesita sacar adelante alguna ley que se le está quedando atascada, así que ofrece rebajar un poquito el cupo a cambio del apoyo de los partidos catalanes.
Pasan 20-25 años, y ya nadie sabe cómo se calcula correctamente el cupo; no es más que una moneda de cambio para aprobar leyes. Y por el camino Cataluña obtiene una financiación por habitante muy superior a la que obtienen el resto de regiones.
El paso siguiente es que a alguien en la Comunidad de Madrid se le enciende una bombilla.
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