Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

A los 18 años me hice donante de sangre, había sido testigo de varias lesiones siendo socorrista y creía en la importancia de donar. Un poco más adelante, no mucho, fruto de mi idealismo juvenil y de mi ignorancia, me hice donante de órganos. No sé dónde anda la tarjeta, pero en

algún cajón de la casa andará. Dejé de ser donante de sangre en el 2020, después de 34 años siéndolo y de que me trataran como a un delincuente durante la plandemia por no haber cedido a vacunarme. También pensé en anular mi tarjeta de donante de órganos, pero como digo, no sé

ni por donde anda. El caso es que se lo dije a mi mujer, pensando que simplemente con eso valdría si en un futuro me pasaba algo. Pero no, a raíz del crimen cometido con Noelia, me puse a investigar y resulta que en España TODOS somos donantes "por defecto".

La mayoría vive feliz ignorando que, legalmente, eres un buffet libre de repuestos a menos que digas lo contrario. Eres un "donante presunto". O sea, que si te descuidas, tus riñones acaban en Cuenca antes de que tu familia elija las flores.

Y si te quieres negar -ahora viene lo mejor- tienes que acudir a un registro, rellenar un formulario (Testamento vital se llama), que parece redactado por un notario con insomnio, lleno de términos médicos que requieren un doctorado en bioética y que firme también un funcionario

como testigo (tela). Hay otras dos opciones: 1. Acudes a un notario con el formulario, lo rellenas y el notario da fé y se ocupa de todo el papeleo. Aquí no hace falta testigo (es el notario) pero sí pagar, claro está. 2. La tercera opción sería la mejor

-en teoria-, que es hacerlo online a través de la sede electrónica. Pero hay amigo/a, aquí -por lo que sea- no te lo ponen fácil, pues además de descargar y rellenar el formulario tienes que firmarlo digitalmente. ¿Y donde está la dificultad os preguntaréis?. Pues que además

de firmarlo vosotros, tenéis que enviárselo luego a dos testigos para que lo firmen digitalmente después y os lo devuelvan para luego subirlo a la sede. Pero esperad que aún hay más. Los testigos no pueden ser familiares directos...¡Toma!

¿Por qué tantas trabas para dejar por escrito que NO quieres donar? ¿Por qué el registro del Testamento Vital es un laberinto de espejos? Quizás es que el sistema prefiere que seas un almacén de piezas por defecto que un ciudadano con autonomía. Sospechoso, ¿no?

Al final, parece que el Estado te dice: "Eh, para vivir te voy a crujir a trámites, pero para morir... bueno, para morir mejor déjanos a nosotros..., es por tu bien. Siempre es por tu bien, ¿lo sabéis, no?