Carousel Studio

Repurpose X Threads into LinkedIn & Instagram Carousels

Canvas & Ratio

Choose your destination platform format


Layout Template

Choose a content structure for your slides


Preset Themes


Typography & Sizing

Title Font Size36px
Body Font Size18px
Header & Footer Size12px

Brand Kit Customization

AGENCY

Configure brand assets for headers & footers

MULTI-PROFILES (AGENCY)
AGENCY
SAVE PRESETS (AGENCY)

Outro Slide CTA

Customize your closing call-to-action slide

#1
#2
#3

Background Pattern

Source Content

Build Your Carousel

Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

Drag Post #1
Mn. Jaime Mercant Simó
@JaimeMercant

COMITES CHRISTI Entre tanto regocijo y jolgorio navideño, no deberíamos olvidar que la «sombra de la cruz» ya se hizo virtualmente presente en Belén, como demuestran la matanza de Herodes y la huida a Egipto. En efecto, el Niño Dios nació para morir por todos nosotros. Por esta razón, la liturgia del santoral celebra, en el contexto de la Octava de Navidad, tres festividades consecutivas, que expresan la «extensión» del carácter oblativo del nacimiento de Cristo; constituyen una especie de tríptico, formado por los llamados «Comites Christi» (Compañeros de Cristo), que «acompañan» al Niño Jesús, según un «antes», «durante» y «después» del que será su futuro sacrificio redentor: - San Esteban (26 de diciembre): fue protomártir, o sea, el primero en dar la vida por Cristo «después» del sacrificio de la Cruz. - San Juan Evangelista (27 de diciembre): fue el único apóstol que, «durante» el sacrificio del Calvario, esto es, en la «hora tenebrarum», no abandonó a Cristo y estuvo a los pies de la cruz. Por este motivo, no fue necesario que ulteriormente pasase por la muerte martirial, a diferencia del resto de los santos apóstoles. - Santos Inocentes (28 de diciembre): habiendo nacido Cristo, fueron los primeros que, aunque involuntariamente, dieron su vida por Él «antes» de su sacrificio. Que la contemplación de este «tríptico» nos sirva para que nuestro «testimonio cristiano» sea tan auténtico que, algún día, también podamos ser considerados verdaderos «compañeros de Cristo», o sea, miembros de la «corte de honor» que lo «acompaña» y sigue, con el firme propósito de ser fieles, de palabra y obra, a su enseñanza hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida por Él; sólo así podremos decir que, en nuestro corazón, se habrán unido los misterios del nacimiento de Cristo y de su redención.

Apply Image