Thread Truncated (Cap Enforced)
Only the first 20 tweets are unrolled into slides to ensure reliable PDF exporting and high server performance.
Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

Entrenar y conseguir tus metas te puede cambiar como persona. Ayudarte a superar miedos y complejos y enseñarte a tener éxito en otras áreas de tu vida. ¿Exagero? Hoy te voy a hablar de 4 cosas que mucha gente no asocia a entrenar y que te pueden cambiar la vida:

A estas alturas los beneficios asociados al entrenamiento son indiscutibles. Más allá de los beneficios en tu día a día derivados de un cuerpo más magro, fuerte y capaz... Entrenar ayuda a mejorar tu salud mental, capacidades cognitivas, densidad ósea y a combatir la sarcopenia.

Pero entrenar y conseguir tus metas puede hacer mucho más que eso por ti. Te puede cambiar como persona. Puede hacer que el patito feo tembloroso e inseguro se convierta en un cisne fuerte física y mentalmente que tiene claro lo que quiere y pisa fuerte allá a donde va.


Hoy te voy a hablar de: 1. El poder de los hábitos. 2. La capacidad de sacrificio. 3. La paciencia y aprender a creer en el proceso (¡y a disfrutar de él!). 4. La confianza que te da saber de lo que eres capaz.

Todo esto suena a cliché. A vídeo motivacional. Guruísmo barato. Pero si te quedas conmigo 5 minutos verás lo importante que es. Mucho más importante que si tienes abs o no, o lo que levantas en press de banca. Créeme.

Empecemos por hablar de tus hábitos. Cuando te has levantado esta mañana, ¿qué es lo primero que has hecho y en qué orden? ¿Te has ido directo a la ducha? ¿Te has hecho un café? ¿Has chequeado Instagram o tal vez tus emails?

¿Te has lavado los dientes al salir de casa o eres de los que se escaquea de su higiene dental por la mañana? ¿Qué zapato te has puesto primero? ¿Izqdo o derecho? ¿Has ido al trabajo en coche, andando, en bici, en tren, en bus, en metro? ¿Has usado la misma ruta de siempre?

Podría hacerte cientos de preguntas así que mostrarían que tu día a día está compuesto en gran medida de HÁBITOS que determinan tus patrones de comportamiento. Somos así, es parte del ser humano.

Cerca de la mitad* de las cosas que haces a diario son hábitos, no decisiones que tomas en ese momento (*) No lo digo yo, lo dice la ciencia: <a target="_blank" href="https://dornsife.usc.edu/assets/sites/545/docs/Wendy_Wood_Research_Articles/Habits/Neal.Wood.Quinn.2006_Habits_a_repeat_performance.pdf" color="blue">dornsife.usc.edu/assets/sites/5…</a>

En muchos casos estos hábitos son muy útiles ya que nos ahorran energía en la toma de decisiones. Pero si tienes hábitos potencialmente nocivos que, además, ocupan el espacio que podrían ocupar otros hábitos positivos... Te pueden estar arruinando la vida casi sin darte cuenta.

Diez minutos en Twitter o Instagram se convierten en 1 hora (¡y lo sabes!). Comida rápida una vez a la semana pasa a ser lo que haces 2-3 veces por semana porque no te apetece cocinar. ¿Estás cansado y hay que cocinar? Abres Glovo en tu teléfono.

Una cerveza un martes por la noche para lidiar con el estrés del trabajo pueden acabar siendo 2-3 cervezas varias veces por semana. O copas. Porque ha sido un día duro y "te lo mereces". Ese "me lo merezco" para justificar hábitos nocivos es peligrosísimo.

Saltarte un entreno una semana te lleva a saltarte dos. Al final.. ¿qué más da? Ya la has liado faltando a uno con lo cual esta semana la perdemos y la semana que viene volvemos a tope. Pero la semana siguiente fallas otra vez.. y de ahí a dejar de entrenar hay un paso.

Las ramificaciones que tienen uno, dos, o tres "pequeños" hábitos potencialmente nocivos son muchas. Tu vida puede ser totalmente diferente a lo que querías que fuera y no sabes dónde ni cómo sucedió. Y pocas veces las verás con claridad al iniciar esos hábitos.

¿El mayor problema? Tú mismo, en tu cabeza, cuando nadie te ve ni te oye, sabes si estás cumpliendo con lo que te propones o no. Tú sabes si estás viviendo la vida que quieres vivir y siendo la persona que un día te propusiste ser. O no. Y eso te afecta a muchos niveles.

Cuanto más "fallas" y más "atrás te quedas" respecto a tus metas, menos confianza tienes en ti mismo y menos respetas tu capacidad de cumplir con las cosas que te propones. Esto te lleva a evitar desafíos (y oportunidades) por miedo al fracaso.

Te limitas a hacer siempre lo más cómodo y fácil. Lo que ya conoces. No lo mejor, sino aquello en lo que sabes que no vas a fallar.

Salir de la tan temida zona de confort no suele ser fácil. Y para muchos son el gimnasio y el control de su nutrición los catalizadores que les permiten salir de esa jaula autoimpuesta por sus malos hábitos.

¿Por qué? Porque aprendes a crear nuevos hábitos positivos y a dejar malos hábitos atrás. Y eso es lo que en sí mismo crea una nueva identidad. Crea una nueva y mejorada versión de ti mismo.

¿2 horas de Instagram por la tarde? No puedo, tengo que ir a entrenar. ¿Comida rápida 3 veces por semana? No, me he preparado la cena de antemano.