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Mn. Jaime Mercant Simó
@JaimeMercant

ABORTO Y PENA DE MUERTE No puede equipararse el aborto con la pena de muerte, porque no es lo mismo el asesinato del inocente nasciturus que la pena capital ejecutada por la república en contra de un criminal, después de un proceso judicial justo. El quinto mandamiento, traducido literalmente del hebreo, dice: «no asesinarás (razach)». Dicho precepto del Decálogo no se refiere, pues, a cualquier tipo de muerte, sino a un homicidio premeditado e injusto. En otras palabras, este mandamiento prohíbe derramar la sangre del inocente, no la del culpable. Prueba de lo que estoy diciendo es que el mismo Dios da potestad para aplicar, desde la justicia, la pena capital cuando ésta sea necesaria para el bien común. De hecho, Moisés manda ejecutar dicha pena en alguna ocasión: «Dijo, pues, Moisés a los jueces de Israel: “Mate cada uno de vosotros a los suyos que se han entregado a Baalfegor”» (Núm 25, 5). Por otra parte, la vida humana es un don de Dios, pero, en tanto que creada, ella tiene un valor relativo, no absoluto. Por este motivo, por derecho natural, es legítimo que un individuo mate, en defensa propia, a aquel que quiere convertirse en su asesino. En el plano social, también pertenece al derecho natural que la república, a veces matando, se defienda legítimamente de sus enemigos, bien sean éstos externos o internos. Es en este sentido que hay que entender la guerra justa o las acciones de los cuerpos de seguridad, cuando, en casos extremos, disparan a matar, para proteger la vida de los ciudadanos. Puedo comprender que, en esta época, marcada por las ideas liberales del abolicionismo —éste es un fenómeno especialmente contemporáneo—, haya gente que rechace y le repugne la sola idea de la pena de muerte; no seré yo quien pretenda que cambie de opinión, puesto que la mayoría de personas no está preparada psicológicamente para esta conversación. Ahora bien, por higiene mental, convendría no confundir la dignidad del inocente con la indignidad del criminal asesino. Dicho de otro modo, me parece una insultante aberración sofística poner, en el mismo plano igualitarista, el ajusticiamiento de un criminal y el asesinato del ser humano más inocente, privándole de su esencial derecho a nacer.

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Drag Post #2
Mn. Jaime Mercant Simó
@JaimeMercant

@Samu_R_M Esta reforma del Catecismo no goza del carisma de la infalibilidad y entra en contradicción con el Magisterio precedente y el derecho natural... Al respecto, yo no tengo ninguna duda; sé con lo que me tengo que quedar.