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—Qué alguien me explique en que estaban pensando los arquitectos cuando hicieron estas cosas. Ya lo explico yo: esas cosas imposibles se llaman "Thomasson", son un tipo de arte y su nombre viene de un jugador de béisbol (en serio). Os lo cuento en #LaBrasaTorrijos 🧵⤵️




(Se recomienda la lectura del hilo de hoy acompañada de la siguiente banda sonora). <a target="_blank" href="https://open.spotify.com/intl-es/track/5AnLxZd1YGO6owyQxOv7ZE" color="blue">open.spotify.com/intl-es/track/…</a>

En 1980, tras una carrera estelar en la MLB, el primera base Gary Thomasson protagonizó uno de los fichajes más sonados de la historia del béisbol: se fue a Japón.


Por si no lo sabíais, el béisbol era (y es) una religión entre los nipones, pero nunca un equipo japonés había fichado a un jugador estadounidense en su mejor momento.

El fichaje de Thomasson por los Yomiuri Giants de Tokio salió en todos los periódicos, sí, porque el jugador tenía 30 años y estaba en plena forma pero, sobre todo, porque costó más de 2 millones de dólares y su salario era, con diferencia, el más alto de toda la liga nipona.


Por supuesto, los fans de los Yomiuri Giants esperaban lo mejor de Thomasson... ...entre esos fans se encontraba un tipo de 43 años llamado Katsuhiko Akasegawa, aunque era conocido en el mundo del arte como Genpei.


Genpei, además de fan de los Giants, era una de las figuras más brillantes (y más cachondas) del arte japonés de posguerra. Su obra más famosa era una serie de billetes de mil yenes, que él no consideraba como moneda falsa sino como "maquetas de billetes" (con dos cojones).


Estos billetes se exponen en el MoMA y, por cierto, le llevaron a juicio en Japón porque las autoridades no se tragaron lo de que "no son billetes, son maquetas, igual que una maqueta de un avión no es un avión".


Genpei Akasegawa insistió en lo de que los billetes eran arte conceptual y, de hecho, convirtió el juicio en una performance en la que él y un montón de artistas contemporáneos se dedicaron a reflexionar sobre significado del arte.


Tras varias apelaciones, en 1970, la Corte Suprema de Japón condenó a Asekagawa a 3 meses de prisión en sentencia suspendida (o sea, que no pisó el trullo).

El caso del billete de mil yenes disparó la popularidad de Genpei, pero su contribución al arte (y al frikismo arquitectónico) no llegaría hasta 1972 cuando, en medio de la calle, descubrió una escalera que no llevaba a ningún sitio.


Tras ese descubrimiento, comenzó a explorar el entorno construido de su ciudad en busca de este tipo de configuraciones arquitectónicas. Para él eran reliquias de una ciudad construida debajo de la ciudad.


Puentes que no cruzan nada y túneles que no atraviesan nada.



Puertas que abren al vacío.


Balcones inaccesibles.


Barandillas sin escalera.


Eran puntos de contacto entre los distintos estratos temporales que construyen la ciudad y que, una vez pasado su tiempo, acababan convertidos en yacimientos arqueológicos contemporáneos.


Durante ocho años, Genpei intentó encontrar un sentido a estos artefactos, que el consideraba "hiperarte"... ...hasta que Gary Thomasson llegó a los Yomiuri Giants.

Pese a tener unos números fantásticos en USA, la carrera de Thomasson en Tokio fue mucho peor que decepcionante.

En su primera temporada batió el récord japonés de "strikeouts" (eliminaciones sin batear), y la segunda temporada la pasó casi por completo en el banquillo, hasta que se lesionó la rodilla y abandonó el bésibol.