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Como la dopamina barata te puede estar destrozando la vida. --hilo--

La dopamina es un neurotransmisor. Es decir, un “mensajero químico” que transmite información desde una neurona hacia otra neurona. ¿El problema? Entre ellas hay un espacio, es como tener un enchufe a un lado de un puente... y lo que quieres enchufar ¡está al otro!

Los neurotransmisores conectan ambos lados del puente. La Dra. Anna Lembke dice en "Dopamine Nation" que los neurotransmisores son como pelotas de béisbol en un partido en el que la neurona presináptica es el pitcher y la otra, la neurona postsináptica, es el catcher.

La dopamina es importante porque juega un papel crucial en el sistema de recompensa de nuestro cerebro. La liberas cuando experimentas algo placentero (o gratificante), y te motiva a buscar más de esa experiencia. Pero.. ¡ojo!

Debe existir, y existe, un equilibrio entre el placer y el dolor, y buscar la recompensa por sí misma sin un esfuerzo/dolor previo puede acarrearnos problemas. El dolor y el placer son dos caras de la misma moneda.

El ejemplo que he puesto aquí varias veces es que la cocaína es un chute de cocaína barata. **Algún listo siempre me dice que se nota que no sé a cuanto está el gramo 😂 Pero digo que es barata porque te aporta mucha dopamina sin un esfuerzo previo. Sin ganártela.

Volviendo al tema del equilibrio, imagina un balancín de patio de colegio: A un lado el dolor, al otro el placer.

Si le das a tu cuerpo "placer barato" (conseguido sin esfuerzo/dolor) tu cuerpo te dirá que por aquí que te vi, y compensará el balancín. Tu quieres que el placer sea un adulto y el dolor un niño de 2 años. Tu cuerpo dice que si le intentas hacer trampas, la pagas.

La constante búsqueda de placer y de evitar el dolor… lleva al dolor. Te guste o no. Además, en la búsqueda del placer hay dos conceptos que van de la mano y debes tener muy presentes: 1. La adaptación hedónica. 2. La anhedonia.

La adaptación hedónica implica que te adaptas a cualquier placer y cuanto más te expones a él, y más lo normalizas, menos placer te da.

Vamos, que si pasas de tener un KIA a tener un Mercedes AMG, al principio ese Mercedes te aportará mucho placer, pero pasado un tiempo ese Mercedes será algo mundano que habrás normalizado. Un coche que te lleva del punto A al punto B.

Y ojo, que si vuelves al KIA que antes te parecía normal... ya no lo será. Lo normal ahora es el AMG. El KIA ahora te parecerá por debajo de lo normal.

Eso mismo te ocurrirá con muchas otras cosas. Por ejemplo, con las posesiones materiales: el iPhone, relojes, coches, casas.. te adaptas a todo y pierde esa "frescura" y alto nivel de placer iniciales con lo que todo eso se convierte en "meh, normal".

De ahí que se diga que: >>> No es más feliz el que más tiene, si no el menos necesita. Si me preguntas a mi: una verdad como un templo, con matices, pero verdad.

Pero ojo que con esto de la adaptación hedónica hay cosas peores como: >>> La adicción a la comida, al alcohol, a los videojuegos, al porno y, obviamente... A las drogas.

Te adaptas, generas tolerancia y para conseguir el subidón de antes necesitas dosis mayores. Y la sensación posterior es cada vez peor, porque ahora consumes no ya para disfrutar, si no para no sufrir (de esto hablo un poco más adelante).

Ya Edu, pero yo no bebo alcohol, no tomo drogas y no veo porno. Ok, ¿y las redes sociales qué tal? Hoy en día casi todo el mundo es adicto a las redes sociales, aunque muchos no lo reconozcan.

Y, por cierto, las redes sociales funcionan con un mecanismo de recompensa similar al de las tragaperras. Al hacer scroll no sabes "que te va a tocar" en la siguiente publicación. Y al publicar no sabes quien va a comentar, cuantos likes te van a dar, etc.

Acabamos de hablar de la adaptación hedónica, ¿y la anhedonia?

La anhedonia es la incapacidad de experimentar placer, la apatía y pérdida de satisfacción con las cosas que antes solías disfrutar. Hacer scroll en Instagram no es algo que disfrutes, lo haces en automático, ni lo piensas: abres el móvil y te pasas 20 minutos como un autómata.