Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

Durante siglos, Europa creyó que el polvo de momia egipcia curaba enfermedades, aliviaba dolores y prolongaba la vida. Así que los cuerpos se trituraban, se vendían en farmacias… y también se comían. Y todo empezó por un error de traducción. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽


Antes de continuar, si te gustan las historias de emprendimiento, innovación y de personas que han cambiado el mundo suscríbete a mi newsletter en <a target="_blank" href="https://www.ivanfernandezamil.com" color="blue">ivanfernandezamil.com</a> y hazte con mis 3 libros de "Historias de Galicia que nadie te había contado" en <a target="_blank" href="https://www.ivanfernandezamil.com/libros/" color="blue">ivanfernandezamil.com/libros/</a>

Todo empezó con una confusión con la palabra “mumia”, que no hacía originalmente referencia a cuerpos embalsamados, sino a una sustancia curativa de una montaña persa, una especie de asfalto negro con propiedades médicas, cuyo nombre derivaba de la palabra local para “cera”.


Esta “mumia” era apreciada en el mundo árabe por sus usos terapéuticos, pero cuando los europeos comenzaron a traducir textos médicos islámicos en los siglos XI y XII, cometieron un error de interpretación que cambiaría la historia del comercio y la medicina para siempre.


Al leer “mumia”, los traductores occidentales creyeron que se refería a una sustancia extraída de cuerpos preservados en tumbas egipcias y el parecido fonético con la palabra “momia” hizo el resto, así que la confusión se afianzó, y durante siglos, Europa creyó que curarse significaba consumir cadáveres.


La “mumia” se obtenía de cuerpos embalsamados, al principio sin especificar origen, pero con el tiempo, los boticarios comenzaron a importar momias egipcias reales, desenterradas, extraídas y trituradas para convertirlas en remedio universal.


Los comerciantes árabes vendían estos cuerpos momificados a precio de oro, sabiendo que los médicos europeos los reducirían a polvo para elaborar ungüentos, cápsulas y pócimas que se aplicaban como medicina milagrosa.


Se creía que la carne embalsamada contenía propiedades místicas, una especie de energía vital conservada en los aceites y resinas que los egipcios usaban para momificar a sus muertos. Y cuanto más antigua la momia, más potente se creía que era el efecto.


Durante los siglos XVI y XVII, este polvo de momia era un producto habitual en las boticas de París, Londres, Venecia o Madrid, se vendía en frascos, se mezclaba con vino o se aplicaba directamente en heridas abiertas.


La aristocracia lo consideraba un lujo medicinal. Francisco I de Francia llevaba siempre consigo un frasco de polvo de momia por si resultaba herido en combate, y la reina Catalina de Médici lo usaba como remedio para el dolor de cabeza.


Pero no solo se usaba como medicina. En pleno romanticismo egipcio, los nobles europeos organizaron auténticas “fiestas de desvendadod de momias”, donde compraban un cuerpo embalsamado, lo colocaban sobre una mesa y lo iban desenvolviendo en sociedad...


La alta sociedad británica, fascinada por Egipto, organizaba estos actos como rituales sociales que se celebraban en salones privados o museos, entre copas de jerez, risas nerviosas y un profundo desprecio por el cuerpo humano ajeno.


En algunos casos, incluso se servía polvo de momia en copas para “brindar por la eternidad”, ya que se creía que consumir pequeñas dosis de aquel cuerpo ancestral podía alargar la vida, proteger contra enfermedades y elevar el espíritu.


El comercio de momias fue tan lucrativo que muchos cuerpos vendidos no eran ni siquiera egipcios, sino mendigos, esclavos o víctimas de ejecuciones embalsamadas artesanalmente en Alejandría y vendidas como auténticas momias faraónicas.


El saqueo fue tan sistemático que miles de momias desaparecieron de las tumbas egipcias y aún hoy muchas colecciones europeas están llenas de restos humanos sin catalogar, sin origen claro, adquiridos sin ningún escrúpulo hace no tanto...


El polvo de momia dejó de usarse en el siglo XIX, cuando la medicina moderna comenzó a avanzar y la arqueología empezó a mirar a Egipto con respeto, no como botín, pero durante siglos, Europa se comió literalmente a los muertos más antiguos del mundo.


Si te ha gustado suscríbete a mi newsletter en <a target="_blank" href="http://ivanfernandezamil.com" color="blue">ivanfernandezamil.com</a> junto a +7.000 suscriptores, sígueme y recuerda hacer RT del primer tuit para poder seguir escribiendo #LoshilosdeIVAN. Hazte con mis libros aquí: <a target="_blank" href="http://ivanfernandezamil.com/libros" color="blue">ivanfernandezamil.com/libros</a> <a target="_blank" href="https://twitter.com/ivanfamil/status/1915842510762742259" color="blue">x.com/ivanfamil/stat…</a>

Recuerda seguirme y suscribirte a mi newsletter para recibir historias exclusivas. También puedes hacerte con mis libros aquí: <a target="_blank" href="http://ivanfernandezamil.com/libros" color="blue">ivanfernandezamil.com/libros</a>