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Yo no califico a menudo un edificio como "feo" o "bonito"; suelo distinguirlos en edificios buenos y edificios malos. ¿Pero cómo saber la diferencia? Veámoslo con estos dos ejemplos muy similares y, a la vez, muy distintos. Os cuento en #LaBrasaTorrijos. 🧵⤵️



Vale, lo primero es entender que para saber distinguir la buena de la mala arquitectura requiere de un proceso bastante largo que permita formar un criterio. E incluso los criterios puede diferir (aunque no demasiado).

Por eso, para esta explicación voy a usar dos casos que ejemplifican muy bien la diferencia: la torre del BBVA y las torres KIO. Ambos son edificios de función y tipología similar, ambos se proyectaron por arquitectos e ingenieros de primer orden y ambos se levantan muy cerca.



Vamos a resumir el asunto en la diferencia entre dos parejas de conceptos que parecen sinónimos pero, en realidad, son antónimos: simple y sencillo, complejo y complicado.

Idealmente, un buen edificio (como casi cualquier artefacto artístico, humanístico o tecnológico) debería ser SENCILLO y COMPLEJO, a la vez.

Es decir, sencillo porque ofrezca una respuesta comprensible y más o menos fácil de ejecutar. Y complejo porque su respuesta atienda a un análisis profundo de las necesidades, entienda el contexto y todo lo que lo rodea y, por tanto, ofrezca matices, riqueza, adaptación...

Por el contrario, un mal edificio suele ser COMPLICADO porque genera más problemas que soluciones (problemas estructurales, funcionales, representativos...) Y también SIMPLE porque no atiende a matices ni a un análisis profundo o intenso de las necesidades que lo generan.

Las torres KIO son, por tanto, un ejemplo bastante preciso de lo que es un mal edificio.


Con el único objetivo de ser simbólicas, Philip Johnson decidió que serían dos prismas inclinados. Y simbólico es, pero a costa de generar unos problemas en estructura, cimentación, circulaciones y uso del edificio.


Problemas que, repito, CREA EL PROPIO EDIFICIO. Y los estructurales los resuelve Les Robertson, el ingeniero. Pero los otros siguen allí treinta años después de su inauguración.


Además, es un edificio muy simple. Cada prisma solo es un palo inclinado. Como confía todo al hecho de estar inclinado, no hay ningún matiz, ningún contexto. Todas las plantas son iguales, solo que desplazadas un poquito. No tiene escala. No sabes realmente qué altura tienen.


En cambio, la torre del BBVA es uno de los mejores ejemplos de lo que es buena arquitectura porque es un edificio SENCILLO y COMPLEJO, a la vez.


Es sencillo porque responde a una concepción clásica del rascacielos Y LA ENSEÑA. Para Oíza, el rascacielos es una acumulación de plantas, una encima de otra. Por tanto, la imagen del rascacielos será esa. Se ve y se entiende a la primera.


Pero es que, además, Oiza se preocupa muy mucho de resaltar esa concepción tan sencilla del rascacielos. Cada planta está marcada por las pasarelas-visera exteriores. Y, además, para que se entienda incluso mejor esa lógica de la separación de plantas, LAS ESQUINAS SON CURVAS.



Así que la torre del BBVA de Oiza es un edificio sencillo. Pero, a la vez, es un edificio lleno de matices, de soluciones delicadas a problemas muy difíciles *que ya existían ANTES*. Es un edificio enormemente complejo.

No voy a hacer una disertación exhaustiva sobre todo lo que es el BBVA. Baste con decir que su estructura era un reto formidable porque el edificio está justo encima de los túneles del metro. En este esquema se entiende muy bien TODAS las decisiones acertadas del edificio.


La estructura, por cierto, la diseña y calcula uno de los mejores ingenieros del mundo, y habitual compañero de proyectos de Oiza en esa época: Javier Manterola.


El caso es que, como estaban los túneles, el edificio no podía tener un núcleo central rigidizador, así que hubo que poner dos. Como los núcleos ocupaban mucho, para liberar espacio útil se decide que esos núcleos no sujetarían todos los forjados, sino SOLO UNO DE CADA CINCO.


En esta imagen se ve como es una de las planta superiores de cada caja de cinco plantas. Solo aparecen las ménsulas del hormigón de los núcleos, NO HAY NINGÚN PILAR EN MEDIO.


Los otros cuatro forjados son de estructura metálica y sujetos por pilares metálicos, mucho más delgados. Así, el BBVA no es en realidad una acumulación de 35 plantas, sino SIETE cajas de CINCO plantas, independientes entre sí. Y TODO ESO SE ENTIENDE PERFECTAMENTE EN FACHADA.
