Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

1. La escuela y la alegoría del hospital. Cualquier parecido con la educación no es mera casualidad. Había una vez una sala de guardia. Durante muchos años funcionó muy bien. Resolvía las urgencias con eficacia.


2. Pero llegaron los especialistas. Y comentaron a los jóvenes médicos que los pacientes no tenían solo urgencias. Que también sufrían otras dolencias. Así, comenzaron a hacer chequeos generales. Aunque sin medios materiales para eso.


3. Luego vinieron los buenos. Señalaron que los pacientes también tenían problemas afectivos. Que cualquier médico sabe que la gente necesita hablar. No se trata solo de curar; importa lo socioemocional. Así es como empezaron a dedicar más tiempo a escuchar a cada visitante.


4. Después aparecieron los modernistas. Anunciaron que era obsoleto el modo de atender. Tenían que innovar. No era solo vendar, enyesar y drenar como siempre; aunque no dijeron qué hacer en su lugar. Ante la duda, siguieron igual, pero con colores, dibujos y música de fondo.


5. Más tarde irrumpieron del Ministerio de Salud. Dijeron que su formación de base era insuficiente. Fueron a cursos de meditación, creatividad e imaginación. No dejaron de atender. Los programaron al terminar sus guardias o en días de descanso. Exhaustos, pero capacitados.


6. Surgieron los políticos. Y decretaron que su trabajo era esencial. Que la sala debía estar siempre abierta. Si algún residente se ausentaba, lo cubriría otro. Deberían quedarse después de hora y atender más pacientes. El salario seguiría igual. ¿Por qué más?


7. Más tarde arrollaron los familiares. A los gritos demandaron mejor atención explicando cómo debían curar a los suyos. El jefe de sala los apoyó y regañó a los jóvenes residentes. Estos dedicaron más tiempo a cada enfermo. Pero se quejó el resto mientras aguardaba.


8. Brotaron los expertos. Aconsejaron reformar todo, que era un desastre. Se darían turnos según la edad: de 8 a 14, niños; de 14 a 20, jóvenes; de 20 a 2am, adultos y de 2 a 8, ancianos. No importaba si las urgencias no tienen esa lógica y se presentan sin orden.


9. No faltó el funcionario que indicó que los médicos debían salir de su zona de confort y de autoridad. Ahora solo serían guías y acompañantes. Ya no necesitarían gasas, estetoscopios, aparatos ni camillas. Nada. Sanación por medio de la palabra.


10. El lugar era irreconocible. Ya no era sala de guardia ni se curaba. Había perdido su sentido y función. Llegaron los medios. ¿A quiénes se culpó del caos? Obvio, a los médicos. Dislates así, que serían absurdos en Salud, son usuales en Educación. Y parecen no tener fin.
