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En 1964 entró en servicio, en la línea Madrid-Barcelona, un tren que superaba los 200 km/h gracias a una tecnología revolucionaria jamás vista hasta entonces. Todo había comenzado 40 años antes en la mente de Alejandro Goicoechea Omar. Así nació el TALGO. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽


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Alejandro nacía en Elorrio, Vizcaya, en 1895. Tras finalizar los estudios en la Escuela de Ingenieros del Ejército de Guadalajara, fue destinado al regimiento de ferrocarriles de Madrid. Fascinado por este mundo, decidió desarrollar su vida profesional en esta industria.


Comenzó a trabajar en la Compañía de los Ferrocarriles de la Robla, donde empezó a aplicar las nuevas técnicas de soldadura que se estaban empleando en Bélgica y Alemania para puentes y acorazados, con el fin de fabricar para su empresa vagones más ligeros, rápidos y resistentes.


En 1926 presentó en Bilbao el primer vagón completamente soldado, sin remaches ni tornillos, que fue patentado en el Registro de la Propiedad Industrial y fabricado en serie por la empresa.


Concibió este sistema como una solución para disminuir los accidentes, descarrilamientos y vuelcos de trenes de mercancías al bajar el centro de masas del vehículo y su carga gracias a la ausencia de ejes, lo que permitía ubicar la carga por debajo del nivel de los semi-ejes.


Además, hasta ese momento, los vagones eran de madera y contaban con partes metálicas como tornillos y clavos para su unión, haciendo que fueran frágiles, pesados y, sobre todo, peligrosas trampas mortales para los viajeros.


Su idea fue un éxito y en 1931 comienza a diseñar un proyecto de tren muy ligero, completamente articulado e indescarrilable debido a su bajo centro de gravedad.


Lo fabricó con restos de chatarra, un pequeño motor diésel de un tractor y unos cuantos ejes traseros de camiones rusos. En las primeras pruebas alcanzó los 75 Km/h sobre vías en mal estado y con este tren hecho con materiales de deshecho, con basura. Un hito extraordinario.


En 1941, un prototipo de aluminio compuesto por locomotora y un solo chasis, fue probado en la línea Madrid-Leganés y en 1942 hacía su primer viaje entre Madrid y Guadalajara, alcanzando los 115 km/h.


Las pruebas fueron un éxito pero las autoridades españolas decidieron no prestarle su apoyo. Tuvo la suerte de encontrarse en su camino con el empresario José Luis Oriol, fundador de la actual Iberdrola, junto al que creó Patentes Talgo (Tren articulado ligero Goicoechea Oriol)


La tecnología de TALGO era revolucionaria, completamente diferente y algo nunca visto hasta ese momento, caracterizada por la ligereza, el bajo consumo energético, la accesibilidad, el confort de los viajeros, la resistencia y el reducido coste de mantenimiento.


El TALGO II nacía en 1950. Los vagones estaban climatizados, los asientos eran reclinables y el último era un salón observatorio, una novedad en Europa que además viajaba a una velocidad de 120 km/h.


Fue inaugurado en la línea Madrid-Valladolid y tan solo diez años después, los TALGO ya enlazaban capitales de España y Europa sin realizar trasbordos y adaptándose a los diferentes anchos de vía con su sistema de rodadura desplazable automática.


TALGO convirtió al tren español en el dominador del mercado mundial, ya que su tecnología se comercializaría a lo largo y ancho del planeta en países como Alemania, Japón y Estados Unidos.


Alejandro Goicoechea murió en Madrid el 30 de enero de 1984 a la edad de 88 años. José Luis Oriol lo hacía el 15 de abril de 1972, con 94 años. Los dos fueron los padres del tren más avanzado de todos los tiempos, el Tren articulado ligero Goicoechea Oriol: TALGO.




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