Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

¿Sabías que en 1918, la Unión Soviética sentó a Dios en el banquillo de los acusados, lo juzgó por genocidio, lo condenó a muerte y lo fusiló? Así fue como el pueblo ruso llevó a cabo el juicio del Estado Soviético contra Dios... Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽


Tras la Revolución comunista de 1917, Anatoli Lunacharski, comisario soviético de Instrucción Pública de Lenin, se dedicó a perseguir todo lo que tenía que ver con la Iglesia.


El anticlericalismo fue uno de los grandes protagonistas en los primeros años tras el triunfo de la Revolución. Los rusos no podían ver delante a la religión en unos tiempos en los que se señalaba a la Iglesia como uno de los grandes males de la historia.


Apoyado por el aparato del recién creado estado comunista, Lunacharski se dedicó a destruir monasterios y a decapitar y quemar estatuas y retratos del Papa.


Además, decidió abrir uno de los procesos judiciales más estrambóticos de la historia: sentar a Dios en el banquillo de los acusados.


Lunacharski organizó un tribunal popular en Moscú del cual se declaró presidente y que Lenin resolvió absolutamente competente para juzgar a Dios por genocidio y crímenes contra la Humanidad.


El juicio tuvo lugar el 16 de enero de 1918, con una Biblia en el banquillo de los acusados, y se leyeron los cargos que el pueblo ruso, en representación de toda la especie humana, formulaba contra Dios.


La acusación presentó gran cantidad de pruebas en su contra basadas en testimonios históricos según los cuales la culpabilidad de Dios parecía clara.


Por su parte, los abogados de oficio designados por el Estado aportaron pruebas de su inocencia, llegando a pedir la absolución del acusado, alegando que padecía demencia y trastornos psíquicos y que, por lo tanto, no era responsable de los hechos que se le imputaban.


Tras cinco horas de juicio, el tribunal declaró culpable a Dios de los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad. Lunacharski leyó la sentencia: el acusado sería fusilado al amanecer del día siguiente.


Así que, el 17 de enero de 1918, un pelotón de fusilamiento fusiló a Dios disparando cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú. La ejecución de la sentencia se repitió en otros lugares, disparando no contra el cielo, sino contra imágenes y monumentos cristianos.



Anatoli Lunacharski, el hombre que pasó a la historia por haber juzgado a Dios, murió en 1933, cuando acudía a ocupar su puesto como embajador en la España de la Segunda República. Sus cenizas están enterradas en la necrópolis de la Muralla del Kremlin de Moscú.


Si te ha gustado suscríbete a mi newsletter en <a target="_blank" href="http://ivanfernandezamil.com" color="blue">ivanfernandezamil.com</a> junto a +6.300 suscriptores, sígueme y recuerda hacer RT del primer tuit para poder seguir escribiendo #LoshilosdeIVAN. Hazte con mis libros aquí: <a target="_blank" href="http://ivanfernandezamil.com/libros" color="blue">ivanfernandezamil.com/libros</a> <a target="_blank" href="https://twitter.com/1527970609350684674/status/1866437789216280764" color="blue">x.com/15279706093506…</a>