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CIUDAD NUEVA En 1939, Gottfried Feder publicó “La Ciudad Nueva” con la intención de verificar la planificación y la construcción de una “ciudad ideal” y, posteriormente, desarrollarla junto con el personal del Departamento de Construcción Urbana y Planificación Estatal de la


Escuela Técnica Superior de Berlín. En este libro, el autor determina las reglas para construir una nueva “ciudad jardín” de acuerdo con los principios de la política, la ética y la cultura nacionalsocialista. El ingeniero bávaro contemplaba la posibilidad de unificar la ciudad

urbana y el pueblo rural, eliminando las contradicciones posibles entre estos dos tipos de asentamientos. En su opinión, las ciudades en las que la población superaba los 60.000 habitantes, estaban sujetas a diversos riesgos como una disminución de la tasa de natalidad, una


residencia insuficiente, un gran número de víctimas en accidentes y la propagación epidémica de enfermedades. Al mismo tiempo, en los pueblos, como regla general en aquella época, no había elementos tan importantes de la vida urbana como la electricidad, el suministro de agua y


los establecimientos culturales y comerciales. Por esta razón, Feder propuso crear ciudades de 20.000 habitantes, divididas en departamentos autónomos y rodeados de áreas agrícolas. Cada ciudad debía ser completamente autónoma y autosuficiente, con planes detallados para la vida

diaria y los servicios urbanos. El núcleo de esta “ciudad ideal” estaría formado por instituciones públicas y se suponía que, entre el 20 y el 30% de la población de estas ciudades habitaría en viviendas sociales, el resto de los habitantes dispondrían de sus propias casas en


propiedad. El principio de organización de estas ciudades se basaría en “células o departamentos locales”, que cubrirían a 3.500 personas aproximadamente, estas células se agruparían alrededor del centro de la ciudad y cada una de las “células locales” sería independiente,

tendría su propio centro urbano (se asumió que fuera el edificio público del NSDAP), una escuela, la casa de las Juventudes Hitlerianas, un mercado y una plataforma para celebrar eventos públicos y fiestas. Una vez establecida la cantidad de 20.000 habitantes para la población de


una “ciudad ideal”, Feder abordó su planificación de una manera bastante sistemática. Eligió las 72 ciudades alemanas con aproximadamente esta población y contabilizó los 115 tipos de servicios que consideraba totalmente necesarios para la misma, incluidos el tamaño de la sala de

audiencias, las dimensiones de la sección de la Corte de Justicia, el diseño de las panaderías y la ubicación de las tiendas y talleres minoristas. Los estudiantes de arquitectura de postgrado, hicieron planos detallados de la “ciudad ideal” de la Alemania nacionalsocialista, en


las que el romanticismo del pasado gótico y las nuevas realidades estéticas nacionalsocialistas se combinaron de forma imaginativa. Feder fue uno de los primeros en intentar tratar a la ciudad como un todo orgánico, calculó cuidadosamente todos los detalles de su “ciudad ideal”,

incluido el tamaño de la escuela secundaria (500 alumnos), el número de panaderías (25% de los empleos), el comité del NSDAP de la ciudad y la composición de las células y líderes del partido en cada vecindario. Dado que la ideología totalitaria nacionalsocialista era contemplada

como una especie de religión secular (institucionalización del “espíritu” hegeliano), los edificios públicos de la ciudad incluían un ayuntamiento, un centro comunitario e incluso un museo, pero Feder no creía necesaria una iglesia. Las dimensiones de la ciudad estaban

determinadas por su número de habitantes (20.000) y por el radio de su influencia efectiva, es decir, el servicio social y de abastecimiento que se daba a la ciudad, por parte de pequeñas aldeas y granjas, que se calculaba de una extensión de unos 10 kilómetros a la redonda.


A diferencia de otros teóricos de la “ciudad jardín”, el ideólogo bávaro pensaba que las áreas urbanas más grandes, también podrían reformarse subdividiendo el entorno construido existente en vecindarios autosuficientes. Esta idea de Gottfried Feder sobre las “ciudades nuevas”,

se utilizó en Alemania hasta mediados de los años cincuenta, como un libro de texto sobre la teoría de la política de planificación urbana. Este planteamiento de crear grupos de barrios autónomos, que forman una ciudad de tamaño mediano, era coherente con la ideología de “Sangre

y Suelo” del ministro de Agricultura Ricardo Walther Darré, aunque debido a la guerra mundial no pudo llevarse a cabo. Años después, las teorías de Feder sobre la creación de

las “ciudades jardín” fueron popularizadas en Japón por el famoso arquitecto, urbanista y profesor de la Universidad de Kyoto, el marxista Uzo Nishiyama. Bibliografía: “La Ciudad Nueva” de Gottfried Feder.
