Thread Truncated (Cap Enforced)
Only the first 20 tweets are unrolled into slides to ensure reliable PDF exporting and high server performance.
Canvas & Ratio
Choose your destination platform format
Layout Template
Choose a content structure for your slides
Preset Themes
Typography & Sizing
Brand Kit Customization
AGENCYConfigure brand assets for headers & footers
Outro Slide CTA
Customize your closing call-to-action slide
Background Pattern
Build Your Carousel
Drag and drop any post card below onto a slide, or use the quick buttons to insert content/images instantly!

En una plataforma en el Mar del Norte está el país más pequeño del mundo. Solo vive una persona pero tiene miles de nobles. Y una historia con piratas, asaltos, secuestros y un James Bond de marca blanca. En #LaBrasaTorrijos de hoy, la increíble historia de Sealand. HILO 👇




(Se recomienda la lectura del episodio de #LaBrasaTorrijos de hoy acompañada de la siguiente banda sonora). <a target="_blank" href="https://open.spotify.com/track/2605kV1PeCqp6klotskhZr?si=SiNnUhabR32VB1vnRB05SA&utm_source=copy-link" color="blue">open.spotify.com/track/2605kV1P…</a>

El 19 de agosto de 1978, dos lanchas rápidas se aproximaron a una plataforma marina situada en el Mar del Norte, a unas 7 millas al este de la costa británica, a la altura de Suffolk. Dentro iban un abogado alemán y varios mercenarios armados.

Empleando cuerdas y garfios extensibles, el abogado y los mercenarios irrumpieron en la plataforma y tomaron como rehenes a las tres personas que allí había: dos civiles y un príncipe. Porque la plataforma no era solo una instalación naval, era un país: el Principado de Sealand.


La historia de Sealand se remonta a 1942, cuando el ejército británico instaló una serie de torres armadas en medio de los estuarios del Támesis y el Mersey para ayudar a defender la isla y, específicamente, Londres, de los ataques de la Luftwaffe.

Se llamaron fuertes Maunsell en honor a su diseñador, el ingeniero Guy Maunsell. Algunos estaban operados por el Ejército de Tierra y, con su silueta de acero corroído, parecían monstruos de una novela steampunk.


Otros fuertes pertenecían a la Royal Navy y su aspecto era más bien el de un buque de guerra apoyado en dos enormes patas cilíndricas de hormigón que se clavaban en el lecho marino, unos cuantos metros bajo el agua.


A finales de los 50, tras usarlos como campo de ejercicios militares, los fuertes Maunsell fueron abandonados y algunos desmantelados. Pero no todos.

Y hay uno, de los de la Navy, cuya extensión (razonablemente grande) y posición geográfica (en aguas internacionales) suponía un reclamo muy suculento para la epidemia de emisoras pirata que se extendió por las grandes ciudades británicas en los años 60: el H. M. Roughs.


Durante casi 10 años, el fuerte vivió una serie de abordajes, contraabordajes y ocupaciones por parte de piratas radiofónicos hasta que llegó septiembre de 1967. Concretamente el 2 de septiembre de 1967.

Ese día, el excomandante de la Marina de su majestad, el señor Patrick "Paddy" Roy Bates, abordó el fuerte antiaéreo, en ese momento ocupado de manera alegal por unos piratas. Una vez allí, Bates expulsó a los ocupantes para ser él mismo quien usase el fuerte. Con dos huevos.

Su idea era establecer ahí una emisora radiofónica pirata. Tenía el nombre –Radio Essex– y todo el equipo necesario para lanzar sus transmisiones al mundo pero, sorprendentemente, nunca lo hizo.

Apoyándose en una interpretación del derecho internacional tan cuidadosa como pizpireta, Bates y su mujer Joan declararon la independencia del fuerte y se autoproclamaron regentes de la nueva nación, a la que llamaron Principado de Sealand.


Acababa de nacer el país más pequeño del mundo.


Al declarar la fundación del nuevo país, Bates terminó con el trasiego pirata de una vez por todas, porque las aguas cercanas a la torreta se convertían en aguas jurisdiccionales del país y los intentos de internarse en ellas suponían un acto de hostilidad. Y podían responder.


Más allá de la foto sonriente junto a un cañón de artillería, todo parecería un asunto poco serio, una pantomima británica, pero el caso es que, en 1975, tras algún escarceo con la justicia británica, los Bates redactaron una Constitución.

Y además de la carta magna, introdujeron su propia moneda, el dólar de Sealand, cuyo cambio oficial siempre es el dólar estadounidense. También diseñaron una bandera, compusieron un himno y comenzaron a editar su propio pasaporte.




Todo ello bajo un escudo de armas que rezaba el siguiente lema: “E Mare Libertas” (Libertad desde el mar). Esto no era solo de cachondeo; tras todo este despliegue de oficialidad, estaba la idea de que Sealand fuese reconocido como Estado soberano por alguna nación del mundo.


Los Bates vivían entregados a la causa pero sin resultado porque, bueno, porque el resto del mundo sí se tomaba su país a cachondeo. Y eso que tenían aeropuerto propio (bueno, helipuerto propio).


El caso que sus anhelos de reconocimiento internacional estuvieron a punto de hacerse realidad en 1978, y no precisamente gracias al himno ni a la bandera. Exactamente el 19 de agosto de 1978. <a target="_blank" href="https://twitter.com/Pedro_Torrijos/status/1494394078473162752" color="blue">x.com/Pedro_Torrijos…</a>