La identidad de un equipo no se rompe de golpe.
Se rompe poco a poco.
Con pequeños comportamientos del entrenador que parecen pasar desapercibidos, pero que terminan erosionando la confianza, la unión y el compromiso.
5 ejemplos que veo constantemente 👇
1. Cambiar las normas según quién sea el jugador.
Cuando algunos tienen privilegios y otros consecuencias, el mensaje es claro:
"No todos somos iguales aquí."
Y en cuanto aparece esa sensación, la identidad colectiva empieza a resquebrajarse.
Cuando algunos tienen privilegios y otros consecuencias, el mensaje es claro:
"No todos somos iguales aquí."
Y en cuanto aparece esa sensación, la identidad colectiva empieza a resquebrajarse.
2. Criticar en público y corregir en privado.
La humillación genera obediencia momentánea.
Pero rara vez genera compromiso.
Los jugadores pueden seguir tus instrucciones.
Lo que dejan de hacer es sentir el equipo como suyo.
La humillación genera obediencia momentánea.
Pero rara vez genera compromiso.
Los jugadores pueden seguir tus instrucciones.
Lo que dejan de hacer es sentir el equipo como suyo.
3. Hablar de valores que luego no se practican.
Exigimos esfuerzo.
Exigimos respeto.
Exigimos compromiso.
Pero luego hacemos todo lo contrario...
Los jugadores observan más lo que haces que lo que dices.
La identidad se construye con coherencia, no con discursos.
Exigimos esfuerzo.
Exigimos respeto.
Exigimos compromiso.
Pero luego hacemos todo lo contrario...
Los jugadores observan más lo que haces que lo que dices.
La identidad se construye con coherencia, no con discursos.
4. Cambiar constantemente de rumbo.
Un día una cosa.
La semana siguiente otra.
La siguiente otra distinta...
El grupo deja de saber qué representa.
Y cuando un equipo no sabe quién es, tampoco sabe cómo actuar bajo presión.
Un día una cosa.
La semana siguiente otra.
La siguiente otra distinta...
El grupo deja de saber qué representa.
Y cuando un equipo no sabe quién es, tampoco sabe cómo actuar bajo presión.
5. Convertir cada error en una amenaza.
Los equipos con identidad fuerte no son los que menos fallan.
Son los que pueden equivocarse sin miedo.
Cuando el error se castiga continuamente, aparece la protección.
Y la protección mata la valentía.
Los equipos con identidad fuerte no son los que menos fallan.
Son los que pueden equivocarse sin miedo.
Cuando el error se castiga continuamente, aparece la protección.
Y la protección mata la valentía.
Si quieres construir un equipo fuerte, empieza por proteger su identidad.
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