Cuando el ser humano se reduce a un rendimiento, un consumo o un dato estadÃstico, surge inevitablemente un profundo sufrimiento interior. Muchos jóvenes viven hoy bajo el yugo de las expectativas y el rendimiento, inmersos en una competitividad exasperada que genera ansiedad, miedo de no estar a la altura y desorientación.
vatican.va/content/leo-xi…
Cuando, en cambio, una persona descubre que su vida tiene valor, que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la esperanza, fuerza espiritual que sostiene la vida, incluso en los momentos más difÃciles.
No basta con conectar a los jóvenes a las redes digitales, si luego permanecen desconectados de sà mismos, de los demás y de su propia interioridad. Es preciso ayudar a las nuevas generaciones a redescubrir el silencio, la reflexión, la capacidad de hacerse preguntas, la profundidad de las relaciones y la apertura a la trascendencia. Para escuchar el alma, es necesario agudizar el oÃdo, porque su voz no es un grito, sino un susurro (1 Re 19,9-16).
Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
