El fundador de los jesuitas fue santo; el de los dominicos y el de los franciscanos, también. El fundador de los Legionarios de Cristo fue un repugnante pederasta, estafador y drogadicto.
¿Qué es lo que todavÃa no entendiste?
Una institución puede quedar inficionada, desde su origen, por el «veneno» de la perversidad de su fundador, convirtiéndola en una «estructura de pecado». No pongo en duda la virtud de los miembros; hay gente buena y mala en todas partes. Aquà simplemente me estoy refiriendo al valor moral de una estructura institucional, contemplando sus causas eficiente y formal.
Esta congregación, pues, deberÃa desaparecer, porque es una vergüenza y un escándalo su mera existencia institucional en el seno de la Iglesia católica.

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