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Isabel Fernández
@isafernan
En 1995, una enfermera infringió las normas del hospital para colocar a un recién nacido en la incubadora de su hermana gemela. No se esperaba que el bebé sobreviviera.

Kyrie y Brielle Jackson nacieron 12 semanas antes de lo previsto en un hospital de Estados Unidos. Cada una pesó aproximadamente un kilo. Fueron colocadas en incubadoras separadas, práctica habitual para prevenir infecciones.

Kyrie recuperó fuerzas. Brielle no. Tres semanas después de nacer, Brielle entró en estado crítico. Su nivel de oxígeno bajó. Su ritmo cardíaco se disparó. Su piel se tornó azul grisácea. La enfermera Gayle Kasparian lo intentó todo. La abrazó. Hizo que su padre la abrazara. La envolvió en una manta. Nada funcionó.

Kasparian recordó haber oído hablar de una práctica utilizada en algunas partes de Europa, pero nunca probada en hospitales estadounidenses. Colocó a Brielle en la incubadora de Kyrie. Su padre describió lo que sucedió después: “Se acurrucó junto a Kyrie y estaba perfectamente bien. Fue inmediato. Fue absolutamente inmediato”.

En cuestión de minutos, los niveles de oxígeno de Brielle alcanzaron su punto máximo desde su nacimiento. Mientras dormía, Kyrie extendió su brazo izquierdo sobre el cuerpo de su hermana y la abrazó.

El fotógrafo Chris Christo capturó el momento. La imagen dio la vuelta al mundo y se conoció como «El abrazo salvador». Hospitales de varios países comenzaron a juntar a gemelos prematuros, una práctica que había sido rechazada durante décadas. Ambas niñas regresaron a casa sanas. Ahora tienen 30 años.
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