Cada Navidad coronamos el árbol con una estrella brillante, pero la ciencia lleva 2.000 años haciéndose la misma pregunta: ¿Qué fue realmente? ¿Una supernova? ¿Un cometa? ¿Una alineación planetaria? La respuesta cambia por completo el sentido de la Navidad. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽

Lo primero que hay que entender es que la Biblia es un libro de teología, no de astronomía. Solo el Evangelio de Mateo menciona la estrella y no dice que fuera un objeto gigante visible por todos, sino una señal que solo unos expertos, los "Magos", supieron interpretar.

¿Quiénes eran estos Magos? No eran reyes, ni eran tres, el texto no dice el número. Eran sacerdotes zoroastrianos de Babilonia o Persia, los científicos de la época. Y miraban al cielo para leer el movimiento de los planetas.

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Para resolver todas estas dudas, necesitamos saber la fecha en que ocurrió este evento. Celebramos la Navidad el 25 de diciembre, pero esa es una convención romana. Herodes murió en el año 4 a.C., así que Jesús tuvo que nacer antes, por lo que ocurrió entre el año 7 y el 4 a.C.

La primera teoría es el Cometa. Giotto pintó la estrella como un cometa en 1305, inspirado por el Halley, pero hay un problema. En la antigüedad, los cometas eran mensajeros de muerte, plagas y caída de reyes, así que ningún astrólogo seguiría un cometa para celebrar algo.

La segunda teoría es una Supernova o Hipernova, una estrella que explota y brilla intensamente, incluso de día. Kepler defendió esta teoría en 1604 y ojo, porque los chinos hablan de una en el año 5 a.C., pero una explosión no se mueve por el cielo guiando a nadie.

Esto nos deja con la teoría favorita de la ciencia actual: la Conjunción Planetaria. Ocurre cuando dos o más planetas se alinean desde la perspectiva de la Tierra y parecen fusionarse en una sola luz potente o trazan un significado astrológico profundo.

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En el año 7 a.C. ocurrió algo rarísimo: una Triple Conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Se acercaron tres veces en pocos meses, algo que, para un astrólogo babilonio, era un titular a cinco columnas en primera plana.

Vamos a descifrar el código. Júpiter era el planeta del "Rey", Saturno era el planeta protector del pueblo judío (o del Oeste), y Piscis representaba la tierra de Judea. La lectura era clara: "Ha nacido el Rey de los Judíos en Israel".

Pero hay más. Mateo dice que la estrella "iba delante de ellos y se detuvo sobre donde estaba el niño". Las estrellas no frenan, los planetas sí, y se llama movimiento retrógrado. Desde la Tierra, un planeta parece frenar, detenerse y retroceder.

Los modelos informáticos muestran que, en el año 2 a.C., Júpiter realizó este movimiento retrógrado. Exactamente el 25 de diciembre de ese año, Júpiter pareció "detenerse" en el cielo justo sobre Belén si uno miraba desde Jerusalén hacia el sur. Matemáticas puras.

Existe otra posibilidad espectacular, la fusión de Júpiter y Venus en el año 2 a.C. Se acercaron tanto que el ojo humano no podía separarlos y fue el objeto más brillante en el cielo después del Sol y la Luna. Una verdadera "lámpara" encendida en el oeste.

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¿Por qué Herodes no la vio? Cuando los Magos llegaron a Jerusalén, Herodes tuvo que preguntarles "cuándo había aparecido la estrella". Si hubiera sido una supernova gigante, la habría visto todo el mundo. Pero al ser una alineación, solo los expertos entendían su importancia.

Esta sutileza es clave. La "Estrella" no fue un milagro que violó las leyes de la física, sino un evento natural, un mecanismo de relojería celeste programado desde el inicio del sistema solar, que coincidió con un momento histórico crucial.

Por supuesto, siempre cabe la posibilidad literaria. En la antigüedad, no podías ser una persona importante, como Alejandro Magno o Augusto, sin que una estrella anunciara tu nacimiento. Mateo pudo haber añadido el detalle para darle "el check azul" de divinidad a su relato...

Sea un mito piadoso, una explosión lejana o el baile matemático de Júpiter y Saturno, la Estrella de Belén cumple su función, porque es el símbolo de la búsqueda. ¿Tú qué opinas?

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