La biocomputación ya no es ciencia ficción: es el uso de sistemas vivos —ADN, células, neuronas— como soporte de cálculo. No solo están programando máquinas, están programando la vida. Lo impulsan grandes potencias, tecnológicas y fondos de inversión. Lo presentan como progreso médico, pero su alcance es geopolítico, biológico y de control. La pregunta ya no es si avanzará, sino quién gobernará este nuevo poder y con qué límites.

Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
