DE LA ATROFIA DE LA MEMORIA A LA DECADENCIA SOCIAL
El ejercicio de la memoria ha sido marginado de la actual pedagogía, lo cual no sólo supone un grave error metodológico. El desprecio por el aprendizaje memorístico produce una sociedad anodina y errante. De hecho, la falta de estímulo e interés vitales estriba precisamente en el decaimiento de la memoria, reemplazada ésta por los nuevos medios tecnológicos y virtuales, los cuales, lejos de reforzar la inteligencia humana, son la causa de su profundo colapso.
Al respecto, hay una cita de Eugenio d'Ors, que leí en un viejo librito de segunda mano, que, bajo mi punto de vista, puede ofrecernos la clave hermenéutica de lo que está ocurriendo hoy en día. Don Eugenio subraya que existe una «prioridad del conocimiento sobre el interés». Dicho de otro modo, para que se despierte el interés por algo, es necesario algún conocimiento previo, aunque sea vago. En este sentido, el interés se definiría como «la traducción afectiva de aquel conocimiento».
En continuidad con esto, parece ser que Eugenio d'Ors estaría dando parcialmente la razón a Platón, el cual decía que conocer es recordar, o sea, «anamnesis» o reminiscencia. Sin embargo, la afirmación de Eugenio no se basa en la falsa doctrina platónica de la preexistencia de las almas, las cuales, antes de nacer en el mundo material, contemplarían las formas o ideas en el mundo inteligible. No, don Eugenio nos quiere decir que todo conocimiento objetivo es de índole mnemónica, porque, de la memoria, surge el estímulo que pone en marcha la actividad mental:
«No recordamos las cosas porque ellas nos hayan interesado, sino que nos interesan por el recuerdo que ya tenemos de ellas».
Así, pues, concluyo diciendo que, si queremos que las nuevas generaciones de niños y jóvenes no formen parte de la masa borreguil de «muertos vivientes» de nuestra decadente sociedad, fomentemos el ejercicio de la memoria, bien sea memorizando la tabla periódica de los elementos, las fórmulas del «Catecismo» de san Pío X o aprendiendo las gestas de nuestra gloriosa historia.
En fin, después de haber leído a Eugenio d'Ors, entiendo mucho mejor la importancia que los antiguos maestros daban, por ejemplo, a la memorización de la lista de los reyes godos.
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Cfr. Eugenio d'Ors, «Aprendizaje y heroísmo», Madrid, 1915, pp. 36-38.

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