¿UNA MEZQUITA EN EL VATICANO?
Gracias a Dios y a la Virgen Santísima, la Liga Santa, capitaneada por don Juan de Austria, venció, en Lepanto, al Imperio otomano en 1571.
Para los amantes del diálogo interreligioso, que menosprecian este momento épico, les recuerdo lo que dijo el sultán Solimán el Magnífico unas décadas antes:
«Convertiré San Pedro en la principal mezquita del islam y subiré sus escalinatas con mi caballo».
Solimán murió en 1566, pero sus sucesores, empezando por Selim II, el gran derrotado de Lepanto, heredaron también la idea de humillar a la cristiandad tanto en su centro neurálgico, Roma, como en Viena, la ciudad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico; ésta, de hecho, ya fue asediada por Solimán en 1529 y lo volvería a estar en 1683.
Sí, lo sé, muchos dirán que la antecitada frase de Solimán es una leyenda sin fundamento. De acuerdo, estaría dispuesto a aceptar, por razones historiográficas, que dichas palabras fueron legendarias; ningún problema. Ahora bien, de ningún modo admitiré que la supuesta leyenda no tenga un fundamentum in re, un fundamento en la realidad. Hay que ser muy estúpidamente obtuso para no ver cuáles fueron las intenciones de los mahometanos turcos de esa época, al mismo tiempo que hoy contemplamos Santa Sofía de Constantinopla, la segunda Roma, sacrílegamente convertida en una mezquita por Mehmet II en 1453.
Termino con una pregunta abierta: ¿creen ustedes que existen hoy nostálgicos islamistas, resentidos por sus históricas derrotas (Granada, Viena, Lepanto, etc.) y con un ánimo revanchista, que sueñen con una Roma y Viena totalmente musulmanas?
Para responder a esta cuestión, recomiendo la lectura del último libro de don Marcelo Gullo (@marcelogullo), Lepanto: Cuando España salvó a Europa, Madrid: Espasa, 2025.
------------
Imagen ilustrativa: Solimán el Magnífico.


Generated by Thread Navigator
Press ⌘ + S to quick-export
