En agosto empecé a escribir una serie de ensayos que seguramente convierta en un libro, os dejo aquí el que a priori será el primer capítulo, a ver qué os parece.
Capítulo 1: El sistema no quiere que pienses.
Para el sistema eres un número. Tus sueños, aspiraciones e inquietudes son irrelevantes.
El sistema no necesita que pienses. Ni que tengas sueños. Necesita que produzcas y que consumas. Nada más.
🗣️"¿Y no hacen falta mentes revolucionarias que produzcan grandes avances tecnológicos y mejoras sociales?"
Sí, pero pocas. Ten en cuenta dos cosas:
La primera: hacen falta 4 o 5 mentes como esa por cada mil millones de habitantes, el resto estamos para ser parte del engranaje en mayor o menor medida.
La segunda: al sistema tampoco le importan los sueños, aspiraciones e inquietudes personales de esas mentes revolucionarias, sólo lo que son capaces de producir para que el sistema, y los qe mueven los hilos, consigan sus objetivos. Punto.
Si lo que producen va en contra de los intereses del sistema... Se frena, se oculta al gran público, o ambas.
El sistema necesita que encajes bien y que obedezcas. Tus inquietudes no sólo le dan igual, sino que en muchos casos no son bienvenidas. No pienses mucho, no vaya a ser que intentes salirte del sistema o cambiarlo.
Desde pequeñito, en el colegio, te educan para obedecer y memorizar, no para cuestionar. Premian tu eficiencia y obediencia, no tu criterio.
Eres una pieza más del engranaje. Ni más, ni menos. Y todas las piezas son reemplazables. Todas las piezas deben serlo para que el sistema funcione.
Muchos pasan por la vida sin preguntarse jamás quién quieren ser. No qué, sino quién.
"Qué quieres ser" es una pregunta del sistema.
¿Qué etiqueta te pongo? ¿Dónde quieres encajar?
"Quién quieres ser" va mucho más allá de eso.
Quién quieres ser trata de tus inquietudes, pasiones y crecimiento como persona, no de tu etiqueta como peón ni de tu rol como manecilla en el reloj de otros.
No eres tu título universitario, ni tu trabajo, ni la etiqueta que te pone la sociedad para describirte.
Tu esencia es otra cosa.
Eres tus inquietudes, tus pasiones y tus esfuerzos.
Eres tus sueños, pero también tus tribulaciones.
Eres aquello a lo que te enfrentas y eliges sostener cuando nadie mira, cuando nadie aplaude, cuando nadie da "likes" en redes.
Eres lo que haces por tu familia cada día, te guste o no, y lo que haces por vuestro futuro.
En este pequeño libro (más bien una recopilación de ensayos) no vengo a darte lecciones de nada, vengo a compartirte mis reflexiones. Sin más.
Usa aquello que te aporte y descarta lo que no.
No pretendo enseñarte nada, ni hablar desde un altar. Pretendo que entre ambos consigamos remover algo por dentro, que mis ideas te den que pensar.
De pequeños creemos que los adultos ya tienen las respuestas, que saben de qué va la vida. Luego crecemos, nos hacemos adultos, y seguimos sin tener ni idea, pero pretendemos tener esas respuestas, incluso nos convencemos de ello.
Pero en el fondo sabemos que vamos perdidos siguiendo al rebaño.
Yo no lo tengo todo resuelto, ni tengo las respuestas que buscas. Yo busco hacerme las preguntas adecuadas para no seguir al rebaño porque sí.
Busco no obedecer sin filtrar. Sin criterio.
Busco construir una estructura vital que sea mía, no una que hayan programado para mí.
Porque muchas veces he sentido que estaba corriendo sin saber hacia dónde y, casi siempre, sin moverme del sitio.
He sentido que marcaba casillas en una lista de tareas autoimpuestas para sentirme productivo, sentir que estaba cumpliendo. Que hacía lo que suponía que debía hacer.
Pero en algún punto me cansé.
Ahora intento vivir con intención. Pensar antes de actuar y diseñar mi vida para no vivirla a ciegas.
No siempre lo consigo. A veces vuelvo a caer en la rueda de la productividad y el consumo. Sin dirección, sin alma.
A veces vuelvo a dejar que el sistema dicte mi realidad. Pero cada vez tardo menos en darme cuenta y salir de esa rueda.
Y que importante es eso.
¿Por qué? Porque el tiempo no vuelve. Y tu alma vale más que un buen currículum, un buen coche, un buen reloj, o lo que piensen otros de ti.
El sistema puede comprar tu el tiempo, pero tu alma no está en venta si no la pones tú.
Como ya anticipaban los estoicos: si no gobiernas tu mente, alguien más lo hará.
Cada capítulo tendrá 3 ideas prácticas, vamos con las de este:
1. Revisa cada mañana tu lista de tareas y divídelas en 3 columnas:
"Innegociable"
"Puedo retrasarla"
"La he metido de relleno"
Las innegociables, hazlas. Las que hayas metido de relleno, táchalas. Y de entre las tareas que puedes retrasar evalúa cuáles de ellas son realmente necesarias y si te acercan o no al futuro que quieres.
2. Escribe sin filtros durante 5 minutos al día.
Solo para pensar, para volcar ideas y pensamientos que tengas aturullados en tu cabeza para intentar darles orden y sentido. No se trata de escribir algo guay para que lo vean los demás, se trata de organizar tu "bandeja de entrada" interna para mandar a spam lo que sobra y eliminar el ruido.
3. Elimina una actividad semanal que no te aporte y no hayas elegido con intención.
Algo que hagas porque tu entorno hace, porque se supone que debes hacerlo, o porque tenía sentido hace tiempo... Pero que ya no te aporte ni a ti ni a los tuyos.
@JavierSorio 🙏
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