En la vida hay problemas simples, complicados y complejos, y es crucial entender estas diferencias para encontrar soluciones adecuadas en cada caso. Esto se aplica tanto a la nutrición, el entrenamiento, la psicología o la fisiología... ¡todos ellos son COMPLEJOS!

1️⃣ Problemas simples: Son fáciles de entender y resolver, como atar tus zapatos o hacer una suma básica. Sigues una técnica básica y, si la repites fielmente, obtienes resultados consistentes.
2️⃣ Problemas complicados: Requieren más habilidades o conocimientos, como resolver una ecuación avanzada o construir un cohete. Sin embargo, siguen un conjunto de pasos que, una vez aprendidos, puedes repetir para tener éxito.
3️⃣ Problemas complejos: Son los más difíciles de todos. No tienen una solución única ni clara, y suelen involucrar muchas variables interconectadas. En estos casos, es imprescindible observar desde diferentes perspectivas y adaptarse a medida que se obtiene más información
✨ Por eso, la nutrición, el entrenamiento o la psicología son complejos. Lo que puede funcionar perfectamente para una persona, tal vez no funcione igual para otra, ¡y quizás sea completamente ineficaz para ti!
No hay recetas mágicas ni soluciones universales. Hay personas y contextos adecuados, personas y contextos neutros, y personas y contextos erróneos para ciertas propuestas.
🔑 La clave está en conocer a la persona, su contexto, y cómo se relacionan entre sí. Solo entonces podemos intentar aplicar las herramientas más adecuadas en cada caso, aunque no sea fácil ni replicable para todos.
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