🧵¡Villanos de Escritorio! Cómo preparar café dentro del Estado te convierte en monstruo… Seguro te será más fácil seguir “culpando”, que leer más de 1300 palabras 👇
1/18 ¡Qué facilidad para culpar a todos por igual! Si creciste en una familia sandinista, si, harto de la corrupción en tiempos de paz, votaste por Ortega, o trabajaste en el Estado, ¡zas! Ya eres el villano de la telenovela, aunque tu “crimen” sea barrer un pasillo, pasar papeles, manejar a un juez o preparar café en una oficina.
2/18 No todos fuimos jueces, magistrados ni tomamos decisiones de peso; muchos solo hacíamos nuestro trabajo sin hacerle daño a nadie. ¿Qué culpa tiene una conserje, un chofer o un secretario que solo cumple con su labor? Meter a todos los trabajadores del Estado en el mismo costal es pura pereza mental, un atajo simplista para evitar el esfuerzo de distinguir entre los que realmente merecen estar tras las rejas y los que solo intentaban sobrevivir.
3/18 Legalmente, la responsabilidad penal, civil o administrativa en servidores públicos recae en conductas activas (acciones directas, como ordenar o ejecutar actos ilícitos) u omisivas (no actuar cuando se tiene el deber legal de hacerlo, como un juez que ignora violaciones de derechos). Trabajar en el Estado no te hace automáticamente parte de un sistema represivo, porque no todos los roles implican participación en decisiones, corrupción o actos represivos.
4/18 La responsabilidad requiere un nexo causal directo: que tu acción u omisión haya contribuido específicamente al daño. Un secretario que redacta documentos de mero trámite o agenda citas, o un juez certificador de sentencias de familia o adolescentes, que maneja casos civiles o técnicos, no tiene poder ni relación con procesos políticos. En Nicaragua, estos se concentraron en Managua, en manos de un puñado de jueces muy conocidos, no de todo el Poder Judicial. El caso de monseñor Rolando Álvarez y los sacerdotes de la Curia, por ejemplo, pudo tramitarse en Matagalpa, pero no fue así; todo se centralizó en la capital.
5/18 La misma diversidad y represión que se vive en las calles, con gente obligada a marchar por temor a perder su trabajo, sus acreditaciones profesionales para laborar en el sector privado, o incluso su libertad o vida, también existe dentro del Estado. Muchos empleados públicos, atrapados por la necesidad, no tienen opción más que cumplir órdenes, sin ser cómplices de la represión. En mi caso, siempre trabajé midiendo miedos y riesgos, como explicaré más adelante.
6/18 Sigamos con su lógica impecable: si un banco es usurero, ¿la cajera o el guardia son usureros? No, ellos solo cumplen su función, no fijan las tasas. Si una empresa evade impuestos, ¿es el recepcionista o el bodeguero el genio del fraude? Imposible, ellos no tocan las finanzas. Si un hospital público está mal gestionado, ¿es culpa de la enfermera o del camillero? Claro que no, ellos no manejan presupuestos.
7/18 En el caso de organizaciones criminales en estructuras de poder, no es lo mismo ser la cocinera de una institución pública que prepara 100 platos porque se lo ordenaron y luego esos alimentos terminan en manos de paramilitares, que ser la cocinera de un campamento paramilitar sabiendo para quién cocinas.
8/18 La primera no tiene control ni intención criminal; la segunda está vinculada directamente, con conocimiento y participación. La diferencia está en el hecho, la intención, el involucramiento y el conocimiento de las actividades ilícitas, elementos clave para establecer responsabilidad legal.
9/18 Y para los que irónicamente dicen que “hasta 2018 nos dimos cuenta” de la represión, como si antes todo fuera un paraíso, aquí va el contraargumento: las cosas estaban mal mucho antes, pero la represión era sutil y focalizada, dirigida a casos puntuales—líderes campesinos, opositores específicos—que no siempre llegaban al radar de un empleado común.
10/18 Como servidor público, especialmente en roles técnicos o administrativos, no tenías ni el poder ni los medios para intervenir en esos casos. Legalmente, divulgar información de expedientes estaba prohibido por el derecho de reserva del usuario y la obligación de confidencialidad; mostrar interés en casos ajenos que se ventilaban en tu lugar de trabajo podía ser considerado corrupción. No había ni hay instituciones independientes donde denunciar, y hablar podía costarte el empleo, la libertad, la profesión, la vivienda, la nacionalidad o incluso la vida.
11/18 En mi caso, nunca desempeñé un cargo de dirección, decisorio, ni de esos donde recibes llamadas para hacer cosas turbias. Siempre trabajé en funciones acordes con mis acreditaciones, capacidades y méritos. Llegué a tener una maestría regional en derechos humanos, dos especialidades pagadas de mi bolsillo y más de cinco posgrados, y aun así ocupaba un puesto inferior al de muchos que apenas eran licenciados, sin que se me reconocieran los méritos establecidos en el convenio colectivo.
12/18 Desde antes de 2013, creí en la lucha sindical para defender a los trabajadores y presionar al poder, e incluso creé una cuenta de Facebook (mal hecha, lo admito) para denunciar y no callar, sin ponerme en riesgo directo. Critiqué abiertamente el caso de Ocupa INSS y la sustracción del juez natural en el caso del 19 de julio de 2014. Siempre dije las cosas tal cual las veía en reuniones institucionales, interinstitucionales y sectoriales, y durante la insurrección de abril, aún estando dentro del Poder Judicial.
13/18 Entré al Poder Judicial en el Juzgado Segundo Local Civil de Matagalpa gracias a un profesor universitario que vio en mí las cualidades para cubrir un puesto vacante. Además de ser secretario, me encargaron llevar el control de un proyecto comunitario de facilitadores judiciales en Matagalpa, una iniciativa para mejorar el acceso a la justicia, no para reprimir.
14/18 Muchos de los que trabajaban en el Estado estaban ahí mucho antes de que Ortega llegara al poder en 2007. ¿Qué, ahora son culpables por estar trabajando ahí cuando él asumió? La gente llega al Estado de mil formas, no siempre por militancia: por exámenes, méritos, necesidad, nepotismo, parentesco, e incluso vi casos en los que la iglesia influyó o una trabajadora antigua con cáncer terminal pidió, como última voluntad, que nombraran a su hija para no dejarla desprotegida. Algunos concursos, como los de proyectos específicos, fueron fiscalizados por cooperación internacional que donó fondos, asegurando transparencia.
15/18 Y no nos equivoquemos: hay quienes sí deberían estar presos. Los que dieron órdenes directas, ejecutaron actos represivos, se beneficiaron de la corrupción o participaron activamente en violaciones de derechos humanos deben rendir cuentas. La responsabilidad no es colectiva, sino individual, y debe probarse con hechos concretos. Gracias a muchos que, desde dentro y fuera de Nicaragua, han arriesgado todo para filtrar información, la situación del país no se ha enfriado en plataformas internacionales. Organismos como la ONU, la OEA, la CIDH y grupos de derechos humanos han recibido documentos, testimonios y pruebas clave que han permitido visibilizar la represión, identificar a los verdaderos responsables y presionar por sanciones y justicia.
16/18 Estas filtraciones, a menudo hechas a un costo personal enorme—persecución, exilio, familias destrozadas—han mantenido viva la lucha por la verdad. Estas acciones han ayudado a definir responsabilidades individuales, señalando a los peces gordos, no a los empleados de a pie que solo cumplían órdenes técnicas.
17/18 Por eso, la reflexión final es clara: no se puede tratar a todos los trabajadores del Estado por igual. Cada caso es un mundo, con historias, roles y contextos distintos. No es lo mismo un juez que sentencia en casos políticos por órdenes directas, que un oficinista, una enfermera o un secretario que solo hace su trabajo técnico y de mero trámite.
18/ 18 Muchos son víctimas del mismo sistema que los obliga a callar o a marchar, atrapados por la necesidad o el miedo. Juzgar a todos como cómplices, sin atender a las particularidades, es injusto, simplista y puro pereza mental. La responsabilidad debe recaer en quienes tomaron decisiones, ejecutaron actos represivos o de corrupción, o se beneficiaron directamente, no en quienes solo intentaban sobrevivir en un sistema roto donde no hay opciones, porque ellos hasta la tienen peor, sin opción al exilio por falta de pasaporte y vigilancia constante. #DejenDeGeneralizar
Por último, diría mi amiga 👇
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