🧵1/17 Testimonio anónimo: "Lo dejaron solo". Un hijo cuenta la historia de su padre, un luchador olvidado por la revolución que defendió. Un relato de lealtad, abandono y decepción en #Nicaragua. 👇
2/17 Recibí este mensaje de un amigo bajo estrictas condiciones de anonimato, ya que él se encuentra en Nicaragua. Es un testimonio crudo, doloroso y profundamente humano sobre su padre, un exmilitante del FSLN que dio todo por la revolución, pero hoy está solo, olvidado por aquellos a quienes dedicó su vida.
Respeto la literalidad del texto y lo comparto en este hilo para que su voz no se pierda. Aquí va:👇
Respeto la literalidad del texto y lo comparto en este hilo para que su voz no se pierda. Aquí va:👇
3/17 Lo dejaron solo.
(Testimonio para mi padre)
La hermandad, la solidaridad, el compañerismo... ¿eran reales? ¿O fueron palabras que solo servían mientras hacían falta? ¿Nos mintieron todos o es que todos cambiaron para siempre?
(Testimonio para mi padre)
La hermandad, la solidaridad, el compañerismo... ¿eran reales? ¿O fueron palabras que solo servían mientras hacían falta? ¿Nos mintieron todos o es que todos cambiaron para siempre?
4/17 Mi padre se está muriendo. No de un día para otro, sino a cuentagotas. A veces parece que se apaga lentamente, como un fuego que resiste la brisa de la noche. Otras veces, parece que cae de golpe, como un árbol viejo que ya no aguanta su propio peso.
5/17 Ya no recuerda mucho. Ya no reconoce a casi nadie. Pasa más tiempo fuera de esta realidad que dentro. Mira a través de los días como quien observa una película antigua, que alguna vez vivió, pero que ya no puede controlar.
6/17 Fue un hombre de lucha. Se alzó en armas contra la dictadura de Somoza cuando muchos todavía temblaban de miedo o de dudas. Militó en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) de la UNAN-León, y desde ahí dio el salto hacia la guerrilla del FSLN.
7/17 En su juventud apostó todo por la revolución, y en esa apuesta nos incluyó a nosotros: su familia, sus hijos. Nos dejó en segundo plano, como si el país dolido mereciera más atención que sus propios hijos. Como si él también creyera que todo se justificaba con la palabra lucha.
8/17 Y cuando la revolución ganó, y luego cayó, y el FSLN perdió el poder en 1990, él no se fue, como muchos. No renunció, no huyó, no se acomodó. Siguió allí, como militante fiel, acompañando al Frente desde la oposición, como quien sigue regando una planta en tierra árida.
9/17 Otra vez, le dio más tiempo al partido que a nosotros. Otra vez, nos tocó crecer en las orillas de su militancia. Con los años, cansado y decepcionado, se retiró. Dejó de creer, aunque nunca lo dijo en voz alta.
10/17 Pero hoy que lo veo así, frágil, difuso, a veces perdido, a veces enojado sin saber por qué, me doy cuenta de que no solo la vida le pasa factura, sino también la historia.
11/17 Porque ahora, con honrosas y contadas excepciones, nadie del FSLN se ha interesado por él. Nadie lo llama, nadie pregunta. Para la organización que fue su casa, su trinchera, su altar, hoy mi padre es invisible. No existe.
12/17 Mientras tanto, desde el aparato oficial, la codictadora Rosario Murillo repite su eslogan vacío: Cristianos, Socialistas y Solidarios. Y no, no lo son. Quizás nunca lo fueron. Lo repite con una voz que busca adoctrinar, pero ya no convence a nadie que haya vivido.
13/17 Murillo no es solo vocera del régimen. Es codictadora, porque según la Constitución —esa que manipularon a su gusto— ella es ahora copresidenta de Nicaragua. Tenemos, en los papeles, una dupla en el poder. Una pareja en la represión. Un matrimonio en la corrupción.
14/17 Por eso es codictadora: porque lo que hay hoy en mi país no es una presidencia, es una co-dictadura. Y esa co-dictadura olvida. Abandona. Borra. No honra a sus veteranos. No cuida a quienes lo dieron todo.
15/17 A mi padre lo dejaron solo. Como a muchos. Como a demasiados. Yo no escribo esto con odio, aunque podría. Lo escribo con tristeza, con decepción, con un profundo sentido de injusticia.
16/17 Mi padre no fue perfecto. Fue duro, distante a veces, absorto en una causa que nunca lo abrazó de vuelta. Pero fue un hombre que creyó. Que peleó. Que se jugó la vida.
17/17 Y hoy, en el silencio del abandono, yo me hago cargo de su historia. La escribo aquí para que no se pierda. Para que quede constancia de que existió. Para que nadie diga después que todos callamos. Que nadie vio. Que nadie dijo.
Porque aquí estoy yo. Su hijo. Y yo sí me acuerdo.
Porque aquí estoy yo. Su hijo. Y yo sí me acuerdo.
Nota final del hilo: Este testimonio no es un caso aislado, sino la de cientos de nicaragüenses que crecimos sin nuestros padres. ¡Es un grito al olvido! Una memoria viva para un hombre que dio todo por una causa que lo abandonó y que para honrar y hacer conciencia he decido compartir, ya que hay experiencias de vida que no todo mundo entenderá, porque no lo vivió. Gracias por leer y compartir. Fin.
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